El Maracaná se viste de alegría

Miles disfrutaron segunda a segundo la final del inolvidable Mundial en suelo brasileño

Gisele Buendchen y Carles Puyol presentaron el trofeo antes del juego.
Gisele Buendchen y Carles Puyol presentaron el trofeo antes del juego.
Foto: EFE

Río de Janeiro

Una fiesta sin anfitrión, una euforia de miles en casa ajena seguida con nervioso celo por las autoridades brasileñas para conjurar excesos se presentó ayer en Río de Janeiro.

Por primera vez el portugués dejó de ser el idioma de los hinchas del fútbol en Río de Janeiro.

Y por primera vez las consignas de “Soy brasileño, con mucho orgullo, con mucho amor”, y dio paso a estribillos difíciles de olvidar como “Brasil qué se siente tener en casa a tu papá…”, o “¡Te copamos Río, brasilero pecho frío!”

En el estadio Maracaná 74,738 personas disfrutaron, nerviosas y expectantes, la clausura y después el duelo por dirimir al mejor equipo del mundo.

La cantante colombiana Shakira, con su tema “Oh la la”, marcó el inicio de la ceremonia de clausura de la Copa del Mundo Brasil 2014, en un día soleado en el estadio Maracaná.

Como preámbulo a la final entre Alemania y Argentina, sobre un escenario colocado sobre un tapete gigante con la bandera del país anfitrión, Shakira, con su tema compuesto explícitamente para esta justa mundialista, abrió la ceremonia de clausura.

Con un vestido rojo, la intérprete puso a bailar a los presentes con su pegajoso tema, segundo que crea en forma consecutiva para la máxima fiesta del futbol, después del “Wakaa Waka” que fue el tema oficial de Sudáfrica 2010, para que, acto seguido, entrara en acción el rapero haitiano Wyclef y el brasileño Alexandre Pires.

Entró al escenario poco después el famoso guitarrista mexicano Carlos Santana, quien ataviado con una “cazadora” negra de cuero puso los “riffs” con su instrumento.

En un número musical sin interrupciones, que duró 18 minutos, poco más adelante, Shakira se hizo acompañar en el escenario por su pequeño hijo Milan