El tren La Bestia y su importancia

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Cinco accidentes en 15 días parecen haber sido suficientes para que las autoridades mexicanas pongan orden, finalmente, en el tren conocido como La Bestia.

Esta máquina que interna desde la frontera sur de México a miles de centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos, ha sido un punto de discordia en la política migratoria y un espejo de lo que representa para hondureños, guatemaltecos y salvadoreños, principalmente, en su paso por México.

El viernes pasado, el secretario de Gobernación mexicano, Miguel Angel Osorio Chong, declaró que ya no se permitirá más a los migrantes subirse al tren y se tomarán nuevas medidas en los próximos días para regular la operación de La Bestia.

Este no es un anuncio gratuito, sino que tiene amplias repercusiones para los cerca de 200 mil migrantes que lo utilizan anualmente.

La Bestia se ha hecho ‘fama’ de forma independiente, no por sus bondades, sino por el peligro que representa.

Accidentes, amputaciones, asaltos, secuestros, prostitución, son solamente algunos de los problemas que se generan en esa máquina ferroviaria.

Sin embargo, los migrantes no tienen otras opciones para trasladarse hacia la frontera estadounidense. Por años, activistas proinmigrantes han demandado al gobierno mexicano que se proporcione un pase libre a los que se dirigen a este país, para que puedan encontrar operadores oficiales de transporte y viajen no de incógnitos, sino como cualquier otro pasajero.

La pregunta ahora es: si el gobierno mexicano les prohibe subirse al tren, ¿qué opciones les proporcionará para que no queden como carnada para el crimen organizado?.

El gobierno mexicano no ha delineado el plan específico, cosa que hará en los próximos días. Sin embargo, es necesario que Osorio Chong tome en cuenta todos esos elementos