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La curiosidad por lo antiguo

Dos hermanos ecuatorianos compran y venden piezas con historia en Brooklyn

“Hoy no tenemos la tienda llena de muebles”, dice como disculpándose Ángel Pañora. Lo más lógico es tomarse esa advertencia como una broma mientras se avanza con cierta dificultad por los estrechos pasillos que hay entre mesas, armarios, alacenas, sillas, espejos y librerías entre otras piezas que abarrotan el anticuario, Time Galleries, de Brooklyn.

Pero Pañora insiste y se explica. “Acabamos de mandar unos camiones a las subastas de Carolina del Sur”.

Es difícil pensar que en la amplia tienda, localizada en el llamado South Slope, quepa mucho más. El día que El Diario visitó este local, habría sido fácil dejarse llevar y dedicar horas solo a curiosear.

Time Galleries lleva una década en este barrio y es una referencia para grandes casas de subasta, decoradores de escenarios de teatro, televisión y cine, algunos expertos de Europa y clientes minoristas, la mayoría estadounidenses y también latinos. Algunos famosos. “El decorador de Marc Anthony viene por aquí”, dice Ángel. Al frente de este negocio están los hermanos Luis y Ángel Pañora de 42 y 40 años, respectivamente.

Originarios de La Troncal, Ecuador, ambos hermanos decidieron venir a EE.UU. y sin documentos arribaron al país hace 23 años.

Luis vino primero y se empleó como cocinero en un restaurante. Gracias al trabajo logró regularizar su estatus migratorio. Ángel, que ya tiene una familia y regularizó su situación, trabajó también en un restaurante “lavando platos, lo primero que llegara”.

Al poco tiempo, Ángel empezó a frecuentar el negocio de anticuario en el que trabajaba un amigo. “Conocí al dueño y empecé a seguirle para ver cómo hacía las cosas, cómo compraba y evaluaba el material”. “Yo, de curioso, iba con él aunque entonces no hablaba mucho inglés”.

Ángel Pañora terminó trabajando para este anticuario y de ahí arrancó la idea de abrir su negocio. Ya tenía experiencia comprando muebles dejados en herencias, vendidos por divorcios o por personas que dejan el país. “La práctica me enseñó a buscar y a valorar los muebles”, dice dejando ver la pasión por ello.

El hermano mayor colgó el mandil y se unió a la aventura empresarial con un primo. Los tres abrieron Panorama Galleries, en Manhattan hace 18 años. Luis dice que en el segundo año ya tenían ganancias y clientela fija.

Para empezar los hermanos vendieron propiedades en Ecuador pues los bancos no les daban crédito.

Ángel explica que aunque su familia tiene empresas en Ecuador, sus padres son propietarios de un supermercado y compran y venden propiedades, nunca pensaron que ellos vendrían a EE.UU. a abrir un negocio.

Los Pañora dejaron Panorama, que quedó a cargo del tercer socio, y se fueron a abrir a Brooklyn el negocio actual con sus seis empleados. Luis dice que invirtió $450,000 en comprar la tienda y $250,000 más en arreglarla. Luego se hicieron con otro local en otro barrio de Brooklyn, Bed-Stuy. Hoy agradecen tener el local en propiedad para no estar a merced de los constantes aumentos de alquileres.

Tener esta propiedad y la de Bed Stuy, que ahora es otro anticuario de uno de sus extrabajadores, les ayudó a pasar las dos últimas recesiones . A pesar de que ambos dicen que apenas han tenido dificultades a la hora de poner el negocio o gestionarlo, si reconocen que tras el 11S y la recesión los negocios se resintieron. “Tras la caída de Lehman, el negocio bajó un 40%”.

Aunque son jóvenes, como todas las empresas familiares tienen el dilema de qué pasará en el futuro. A uno de los hijos de Luis le gusta ir a ayudar pero tiene 12 años y su padre lo tiene claro. “Primero ha de acabar una carrera”. Ellos no la pudieron cursar.

Hasta ese momento están tranquilos pensando que posiblemente no abran mas tiendas, porque es muy estresante (razón por la que su empleado se quedó con la otra) “y no teníamos tiempo para la familia”. “En cinco años, nos vemos como estamos, tranquilos”, dice Ángel

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