Cuidado con esta escuela

Las escuelas con fines de lucro presentan una alternativa para los “alumnos no convencionales”, prometiéndoles estudios rápidos y luego empleos buenos todo a un costo mayor que un colegio comunitario. Lamentablemente, estas expectativas creadas son parte de un fraude a la confianza del estudiante, que desproporcionalmente es latino y afroamericano, y de una posible estafa.

Los ejemplos están a la vista. Corintian Collegues Inc. acordó cerrar o vender más de 100 centros educativos en Estados Unidos y Canadá bajo presión del gobierno, la Universidad de Phoenix comienza en agosto una intensa revisión federal y ITT Educational Services tiene una demanda en su contra por parte del Buró de Protección Financiera al Consumidor.

Estos son solo algunos casos de una gigantesca industria con un modelo empresarial que recibe más del 80% de sus ingresos del gobierno en ayuda escolar para los estudiantes que, según datos oficiales, se gradúan con una mayor deuda personal y con menos posibilidades de conseguir empleo que alguien que sale de una escuela sin fines de lucro.

Una investigación del Senado calculó que las escuelas con fines de lucro dedican un promedio de 22.7% para reclutar alumnos y solo 17.2% en educación. A la hora de los salarios, los reportes públicos muestran que los altos ejecutivos de De Vry, ITT Educational Services y el grupo Apollo dueño de la Universidad de Phoenix, recibieron más de 6 millones de dólares anuales de compensación. En comparación, el presidente de la Universidad de Havard recibió poco más de 800,000 dólares en total.

La Administración Obama está imponiendo nuevas normas de supervisión de la industria las cuales, lamentablemente fueron aguadas por el poderoso cabildeo de la industria. Esperamos que estas comienzan a ser mella entre los estafadores.

El que la educación sea un negocio no es algo necesariamente malo, todo depende del comportamiento. El problema es cuando la búsqueda de ganancia a toda costa choca con los intereses de sus clientes, los estudiantes. Cuando lo único que le interesa a la institución es el dinero que viene con los alumnos sin importar promesas falsas sobre empleos, cobrarles primas más caras, con intereses más altos, dejándolos con pocas oportunidades laborales y mucha deuda personal