Los amigos son saludables para los niños: cinco razones

Aprender sobre la amistad desde pequeños es una valiosa herramienta para toda la vida.
Los amigos son saludables para los niños: cinco razones
Compartir con otros niños es una forma en que los pequeños desarrollan sus capacidades sociales y afectivas.
Foto: www.morguefile.com

La simpatía entre dos pequeños de 3 a 6 años puede ser una gran oportunidad para que aprendan y conozcan las maravillas que ofrece construir un lazo de afecto con otra persona que no necesariamente pertenece a su familia.

Jenifer Linda Salinas, psicóloga y psicoterapeuta infantil, comparte cinco claves que pueden ayudar a los padres de familia a que participen de modo positivo en los primeros lazos de cariño de sus hijos, así como inculcar el concepto de amistad en ellos:

  • Aprender límites: El vínculo en esta etapa de la vida es un tanto inestable, ya que los infantes van aprendiendo a diferenciar y marcar límites, es decir, quién es o no sujeto de su interés, por lo que es muy importante que sean respetadas sus decisiones y en caso de haber algún tipo de rechazo por cierto compañero, tratar de identificar las causas y hablarlas con ellos, para que dado el caso, sepan que no hay perfección en ninguna relación.
  • Expresar sus sentimientos: Hay que motivar a los pequeños a que expliquen, lo que piensan sobre ser amigo, así como darles ejemplos y situaciones que les brinden elementos para comprender lo que significa. Algunos términos que vale la pena tener presentes al momento de platicar con ellos son: compartir, hablar, escuchar, negociar y muy importante, la confianza, tanto en el sentido de que la tengan hacia sí mismos, como que la generen en aquellos a quienes les tienen afecto.
  • Aprender a ser recíprocos: El lazo en esta etapa de la vida se construye gracias a la identificación y reciprocidad, es decir, la estima e intención de la cercanía son acciones que con el tiempo construirán hasta madurar el propio concepto de amistad.
  • Cero prejuicios: Es importante que los chicos no se vean forzados en establecer algún vínculo, ni a recibir por parte de los adultos, prejuicios sobre si pueden jugar o pasarla bien sólo con niños de su mismo género, ya que esto provoca que no miren a quienes son distintos a ellos como personas con las que pueden tener amistad.
  • Ponerse en otros zapatos: Para los críos, tener este vínculo es una gran oportunidad de fortalecer su sentido de empatía, por lo que los padres pueden buscar el modo de que sea vivencial invitándolos a que ‘se ponga en los zapatos del otro’ cuando exista una situación que lo amerite.

La especialista subraya que el ejemplo de los papás, como en muchas otras situaciones, influye en el actuar de sus hijos, por lo que es importante que vean como algo natural demostrar el cariño, así como la práctica del respeto.

“Los padres deben estar atentos de que desde chicos, los niños manifiestan capacidades sociales para relacionarse y tendrán, como cualquier otra persona, preferencia o rechazo hacia otros y esta situación no debe asumirse como algo problemático. Construir lazos de simpatía les ayuda a su desarrollo afectivo y social, además de que saciarán sus necesidades de contacto con otros y podrán aprender mucho de los demás”, finaliza.

Para ver en familia:

Lilo & Stich, dirige Dean DeBlois, (2002).

Toy Story, dirige John Lasseter, (1995).

Colaboración de Fundación Teletón México

“El compromiso es una decisión, no un acto obligado”

Bojorge@teleton.org.mx