Rufino Ortiz leyenda viviente de la música

Una vida en el exilio al son de su guitarra
Rufino Ortiz    leyenda viviente de la música
Rufino Ortiz, destacado guitarrista peruano que ha tocado con artistas como Chabuca Granda, reside en Nueva York hace 35 años.
Foto: fotos Suministradas.

Yonkers, Nueva York

“Guitarra, tú que interpretas en tu vibrar mi quebranto, tú que recibes en tu madero mi llanto, llora conmigo si no la vieras volver”. Esta es la letra que escribiera el famoso compositor peruano Augusto Polo Campos en homenaje al instrumento ligado estrechamente a la canción criolla peruana.

“Oscar Avilés fue el más grande, junto a Carlos Hayre”, nos dice Rufino Ortiz sobre estos dos desaparecidos guitarristas peruanos.

Ortiz, quien el pasado 31 de octubre recibiera el homenaje de su comunidad en el Día de la Canción Criolla, fue sorprendido también por un mensaje del propio Avilés, considerado “La Primera Guitarra del Perú”.

En un video grabado en Lima, postrado en una cama, poco antes del reconocimiento, Avilés le decía: “Hola Rufino Ortiz, te habla Oscar Avilés. Me he enterado que te van a hacer un homenaje y lo creo muy justo, por cuanto tú no olvidas los aires peruanistas. Tú lo haces y lo tocas tan bien que no cabe más que decirte feliz día de la canción criolla”.

Viniendo del mejor guitarrista que ha dado el Perú, estas palabras fueron para el maestro Ortiz un estremecedor homenaje. “Lo dijo Chabuca Granda, que Avilés salvó al vals peruano que se estaba muriendo de ‘tundete’, le dio categoría a la ejecución”, señala Ortiz, quien estudió 10 años en el Conservatorio Nacional de Música del Perú y acompañó en la guitarra a los más grandes exponentes artísticos de su país, incluyendo a la legendaria Chabuca Granda y al famoso grupo tropical Los Maracaibos.

Avilés y Ortiz se habían reencontrado en Nueva York en agosto del año pasado y recordaron juntos sus antiguos episodios.

“De mi padrino Carlos Hayre hay muchas cosas buenas que se pueden decir. Como persona, tremendo ser humano, tremendo amigo y bohemio. Y como músico, genio”, dijo Ortiz sobre otro gran exponente de la guitarra peruana.

“El armonizó la música criolla sin quitarle su esencia”, señala el guitarrista sobre Hayre. “Hizo invalorables arreglos para guitarra y orquesta”.

Ortiz nos confiesa que, después de lo académico, él aprendió más de los centros musicales donde se cultivaba el verdadero criollismo. “Fueron los difusores gratuitos de la música criolla, mucho antes que las peñas. Había mucho fervor y no sé por qué se ha perdido”, señala el artista radicado desde hace 35 años en Nueva York.

Sobreviviente de cáncer, Ortiz nos dice que no podrá nunca dejar su actividad artística.

“No me gustaría morirme solamente por no dejar la música. Y siempre, hasta cuando Dios quiera, estaré tratando de trabajar la música criolla y todo lo que sea música”, señala finalmente junto a Susana D’Lima, su fiel compañera