Ojo con tu huella digital

Todos lo hacemos. Dejamos comentarios en redes sociales sin prestar atención a como los escribimos. Parece inocente… un tweet aquí, una publicación de Facebook con un chiste de mal gusto allá, una foto de Instagram inapropiada o la mala gramática pueden costarte tu próximo empleo. ¿Cómo es posible?

CareerBuilder, un sitio global donde empleadores se conectan con candidatos potenciales con más de 24 millones de visitantes al mes, dice que un tercio de las personas a cargo de recursos humanos usan internet para investigar a los candidatos.

Todo lo que publicas en redes sociales refleja quien eres. Cuando publiques algo usa el corrector de gramática y ortografía incorporado en los procesadores de texto.

Quienes más me preocupan son los millennials, que han crecido con el desarrollo tecnológico de la última década. Para ellos, compartir es parte de su ADN y los ayuda tanto como perjudica.

Mis recomendaciones son sencillas. Efectúa una auditoría periódica de la información que existe sobre tu persona o la de tus hijos en línea.

Asegúrate de no estar en Facebook u otras redes sociales y haz una búsqueda en Google. Escribe tu nombre y apellido y evalúa los resultados. Entra a tus perfiles como un visitante y observa lo que has compartido y lo que pueden ver los demás. Si hay algo negativo o inapropiado, busca la fuente y elimínalo si fuiste tú quien lo compartió.

Es obvio que nuestras huellas digitales se están creando a una velocidad incomprensible, es importante saber el rastro que dejamos para evitar problemas en el futuro