Belmont, un rincón hispano-italiano en El Bronx

La inmigración latina se hace sentir en la Pequeña Italia de ese condado

Belmont, un rincón hispano-italiano en El Bronx
Pequeños negociantes hispanos han encontrado espacio en Belmont.
Foto: Gerardo Romo / EDLP

@JoaquinBotero

Con su rosario de restaurantes, panaderías, y casas de embutidos, Arthur Avenue es el verdadero corazón (o estómago) de la gastronomía italiana de la ciudad. Los dueños de estos negocios siguen siendo los descendientes de los viejos inmigrantes europeos, pero quienes atienden al público son mexicanos, centroamericanos o dominicanos.

La hondureña Leticia Sánchez (35) trabaja desde hace cuatro años en Terranova Bakery. Muchos clientes hablan la lengua del Dante y los de más edad le reprochan por no hablarlo. “Pero hablo español”, les responde Leticia con una sonrisa.

Los antiguos residentes se han ido mudando a los suburbios y ahora las viviendas las han ocupado los nuevos inmigrantes latinos. Sánchez señala la pizzería al cruzar la calle y dice que un empleado mexicano se la compró a su jefe italiano cuando se quiso retirar. Belmont es el lugar de la celebración anual del Cinco de Mayo en El Bronx.

A veces son los italianos los que van a las panaderías mexicanas, según cuenta el vendedor de Guadalupita Bakery, donde se expenden todo tipo de productos mexicanos. “Al principio les atraía el olor del pan, pero luego lo compran para variar”.

Además de Arthur Avenue, el enclave comercial incluye la calle 187; fuera de esta área, Belmont es principalmente residencial. Limita al norte con Fordham Road, al este con el Bronx Park, al sur con la calle 183 y al oeste con la Tercera Avenida.

Lauro Rosales (46) llegó en 1987, a los 17 años, y nunca ha pensado en mudarse. Recuerda que en esa época el viaje en metro valía 75 centavos. El poblano trabaja en construcción, pero durante diecisiete se ocupó en el restaurante Emilia´s. Cuenta que además de descendientes de italianos, había también de albaneses. En su tránsito a Norteamérica pasaban por Italia y luego encontraron cobijo en el sector italiano. “Mi declaración de impuestos me la ayuda a hacer un albanés en Arthur Avenue”.

Lindo Borgatti, el abuelo de Chris Borgatti (57), dueño de la tienda de pasta y raviolis Borgatti´s, emigró de Italia a los 17 años y abrió su negocio en 1935. Su hijo Mario empezó a trabajar a los diecisiete y el nieto labora allí desde los dieciocho. De adolecente recuerda que era un barrio muy italiano. Pero luego empezaron a llegar los albaneses y los puertorriqueños. “Ahora hay una mezcla de hispanos, negros, algunos filipinos y europeos. “La historia se repite: nuevas personas encuentran oportunidades de la misma manera que los italianos”. En el negocio de seis empleados, hay tres hispanos.

Chris recuerda los turbulentos años setenta cuando surgió la frase “El Bronx está ardiendo” en la que había incendios provocados para apropiarse de viviendas, el crimen era alto y la pobreza expulsaba a los residentes. “Pero este sector siempre era un oasis de buen comida, comercio y compras. En los Noventa mejoró aún más.”

Borgatti disfruta la llegada de nuevas comunidades. “La comida mexicana y ecuatoriana e inclusive asiática. Ellos ha traído sus sabores al área”.

Pequeños parques como el Columbus Square o el Ciccarone Park son espacios para relajarse y compartir. Pero el que necesite más verde sabe que a pocas calles caminando está el Bronx Park con su Jardín Botánico y el zoológico. La calle Lorillard, paralela a Arthur, conserva hermosas edificaciones de la arquitectura Art Deco y Tudor Style.

También los pequeños negociantes hispanos han encontrado espacio en Belmont. El dominicano Edgar Coss (49) posee la compañía E-Z Advertising de impresión de material publicitario en camisas, cachuchas, llaveros, chaquetas etc. Dice que hay algunos microempresarios hispanos vendedores de autos, talleres de mecánica y de refrigeración y reparadores de techos. Él aprendió su oficio de italianos y ahora emplea a tres personas. Vive en Nueva Jersey, pero le gusta el barrio. “No tengo que ir a la pequeña Italia en Manhattan porque acá está la Gran Italia”.

Para historias sobre otros vecindarios de NYC visitaNuestros Barrios”

Genaro Polanco (57) es un nuevo emigrante que llegó hace cuatro años de Santiago de los Caballeros en República Dominicana. Dice que casi nació sabiendo el oficio de enrollador de cigarros. Polanco es uno de los seis artesanos de La Casa Grande Cigars en el Arther Avenue Retail Market, negocio que abrió en 1997. Fotos de visitantes como el expresidente George W. Bush, del exalcalde Rudolph Giuliani y del exgobernador George Pataki adornan sus vitrinas.

-¿Cuál es la diferencia entre el cigarro armado acá y en el extranjero?

No hay diferencia, es el mismo tabaco. Cada quien tiene su licencia para importar el producto y paga sus impuestos. Pero acá lo armamos, entonces tiene su frescura y encanto.

-¿Y de dónde se importan las materias primas?

Hay tabaco tipo seco dominicano, hay capotes de Ecuador, hay capas de Connecticut y hasta de Brasil. La capa es lo que se entiende por la hoja. Para darle la terminación y esto le da el gusto. El negocio se ha internacionalizado y hay semillas de Connecticut y de Cuba que llevan a sembrar a la República Dominicana.

-¿De dónde son los clientes?

Italianos, hispanos, blancos, de dónde sea el que le guste disfrutar un buen puro.

-¿Cómo es un puro ideal?

Con tabaco de Nicaragua, seco dominicano, ligero cubano y capa de Connecticut. Con eso se hace un buen cigarro. Además con la destreza en las manos de muchos años, la paciencia y a dedicación.

-¿Qué le gusta y que no le gusta de este país?

La gente se estresa mucho a este ritmo de las grandes ciudades. Lo bueno es que la situación económica puede mejorar y el acceso a la salud.

Un negocio

La mueblería Yes Star Furniture en la calle 187. Administrado por la dominicana Jessi Cirne (35) Tiene clientes hispanos, pero también italianos y albaneses. “Hay extranjeros que entran por curiosidad pero les gustan los precios y los diseños y terminan comprando”.

Historia

Belmont era propiedad de la familia Lorillard y una calle lleva su nombre. Después de mover sus tabacaleras desde el Bajo Manhattan a finales del siglo 18, la familia expandió sus propiedades en lo que se llamaba Belmont estate. Después de que los Lorillards se mudaron a Nueva Jersey en 1870, la ciudad compró parte de la propiedad para construir El Bronx Park y la otra fue dividida en las calles que hoy forman Belmont. Los Lorillards siguen haciendo dinero y cualquiera que fume Newports o Kents puede confirmarlo.

Cultura

Belmont se recrea en el libro de memorias “Un cuento de El Bronx”, escrito por el Chazz Palminteri. Fue llevado al cine por Robert De Niro en 1993. Luego Palminteri adaptó el libro a un monólogo teatral en Broadway.

Un lugar

Fordham University, fundada por los Jesuitas. Alberga a más de 15,189 estudiantes en tres sedes. El campus en Belmont se llama Campus Rose Hill. Algunos estudiantes de la universidad habitan en el barrio.

Bienes raíces

Para comprar:

Un estudio de lujo por $500,000.

Apartamentos de dos habitaciones cuestan alrededor de $350,000.

Apartamentos de tres habitaciones rondan los $400,000.

Para alquilar:

Se encuentran estudios entre $900 hasta $1,110.

Apartamentos de una habitación entre $1,100 y $1,400.

Apartamentos de dos habitaciones fluctúan entre $1,400 y $1,600.

Apartamentos de tres habitaciones rondan los $2,000 y $2,500.

Otras direcciones

Estación de Policia: Precinto 48. Localizado en 450 Cross-Bronx Expressway en East Tremont (718) 299-3900.

Oficina de correo: 652 East 187th St (718) 365-9091.

Transporte: las líneas B y D hasta las estaciones 182-183 Sts. y Fordham Road.

También sirven el área los buses Bx9, Bx12, Bx17, Bx19, Bx22, BL60, BL61 y BL62.

Metro-North opera las líneas Harlem y New Haven en la estación Fordham. Joaquin.botero@eldiariony.com