Residentes de El Bronx exigen freno a violencia en Rikers Island
Reclaman que se castigue a oficiales penitenciarios que, presuntamente, golpearon a dos reos atados en camillas
La violencia en la prisión de Rikers Island consta en una investigación del Departamento de Justicia (DOJ). Crédito: Mariela Lombard / EDLP
@Zaira_Reporter
NUEVA YORK — Mostrando una cicatriz en la cabeza que sufrió cuando estuvo preso en Rikers Island, el puertorriqueño Pablo Rivera (56) acudió frente a la fiscalía de El Bronx para protestar a raíz del último escándalo en el principal centro penitenciario de la ciudad.
Una veintena de manifestantes exigieron este viernes que se castigue a los oficiales penitenciarios que, presuntamente, participaron en una brutal golpiza propinada a dos reos atados en camillas en diciembre de 2012.
“El infierno en ‘La Roca’ no es un asunto nuevo. Ahora que salió a la luz urge demandar que se haga justicia”, sostuvo Rivera con una pancarta de protesta en las manos.
El comerciante alega que en la década de los 90 estuvo preso algunos meses por un delito menor y que sus heridas fueron causadas por un custodio de la prisión por interferir en una pelea. “A mí me golpearon teniendo las manos en la pared. Es inaceptable”, relató.
Las víctimas de la paliza de 2012 son Andre Lane (24) y Tamel Dixon (20). El caso fue remitido para su enjuiciamiento, en julio de 2013 y junio de 2014, pero la fiscalía de El Bronx decidió no considerarlo debido a las versiones contradictorias entre las declaraciones de los testigos y las pruebas forenses de las lesiones, informó The New York Times.
Travis Morales, activista de “The Stop Mass Incarceration Network”, calificó de “inmoral” la decisión de la fiscalía de no procesar el caso.
“Solapar las golpizas y la cultura de violencia es un delito en sí, es vergonzoso”, expresó.
Residentes y familiares de las víctimas pidieron al fiscal Robert Johnson tener mano dura en los casos de brutalidad. Entre ellos estaba Terry Hubbard, residente de Brooklyn, quien indicó que en marzo pasado su hijo de 22 años -quien padece una enfermedad mental- fue golpeado casi hasta la muerte.
La cultura de violencia en la prisión fue denunciada en semanas recientes en una investigación del Departamento de Justicia (DOJ).
“La investigación, centrada en el uso de la fuerza por parte del personal, la violencia entre detenidos y el uso de segregación punitiva durante el periodo 2011-2013, concluyó que hay un patrón y práctica de conducta en Rikers Island que viola los derechos de los adolescentes”, explicó el DOJ en un comunicado de prensa.
Según las estadísticas de DOJ, en 2013 se registraron 565 incidentes del uso de la fuerza a manos del personal contra adolescentes, para una media de 683 detenidos menores de edad. En 2012, fueron 517 casos, por 791 detenidos.
La prisión de Rikers Island, con una población carcelaria de unos de 12,300 detenidos, es la segunda prisión más grande del país.
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