El ABC para el regreso escolar

Sepa cómo lidiar con la tarea de educar a sus hijos

Nueva York

El éxito de los niños en la escuela es cosa de tres: Los estudiantes, los padres y los colegios. Así lo confirman los expertos consultados por El Diario. Por eso, todos se preparan para el nuevo curso que empezará en breve.

Para Pedro Noguera, profesor de educación de la Universidad de Nueva York, el papel de los padres es fundamental, y distingue dos áreas donde actuar: en casa y en el colegio.

“Es importante que les pregunten qué han hecho en el día, qué han aprendido, y que les pidan los deberes. Así demuestran que les importa lo que está pasando en la escuela”, subraya Noguera, quien apunta que también es importante tener comunicación directa con el profesor y el director.

A la hora de estudiar, es clave que los niños “tengan un espacio para hacer las tareas, aunque sea la mesa de la cocina.” Eso, sin olvidarse de crear rutinas como dormir las horas necesarias o desayunar antes de ir a clase.

“Los padres tienen que asegurarse de que sus hijos descansan”, resalta el experto, señalando que eso a veces implica cogerles el teléfono celular -porque hasta la mañana no lo van a necesitar- y eliminar otras distracciones.

Estos sencillos pasos, sostiene, marcan una gran diferencia para el éxito de los estudiantes.

La madre Zulay Santana, hija de dominicanos y residente en El Bronx, también aconseja apagar la televisión cuando los niños están haciendo las tareas, o sentarse con ellos para resolver posibles dudas que surjan durante las tareas.

Estos “tips de sentido común” le han servido para ayudar a su hija de 8 años, que pasará este septiembre a tercer grado, y que suele hacer sus deberes en el salón acompañada de ella y su marido.

En esta dirección apunta también la directora de la PS83 Luis Muñoz Rivera en El Barrio, Frances Castillo, que lleva tres décadas dedicada a la educación: “La única manera en que los niños salgan para adelante es si los padres y la escuela trabajan juntos”.

Este mensaje es el que traslada todos los días a las familias de sus alumnos -de entre 4 y 11 años y la mayoría de origen hispano. La comunicación entre ambas esferas tiene que ser total. Castillo señala que ella trabaja mucho con los padres; también los maestros, que les “enseñan qué libros deben leer a sus hijos, y un día a la semana les imparten talleres”.

Esta práctica está impulsada por el Departamento de Educación de la ciudad, que lleva unos años organizando una “academia para padres” en la que se les asiste y les resuelven dudas sobre los estándares, los exámenes, o cómo saber si necesitan ayuda.

Castillo hace hincapié en la importancia de leer a los niños y con ellos, no importa si hablan bien inglés o no. “Lo importante es que los padres comprueben que sus hijos entienden lo que se lee”, indica la directora, que es partidaria de leer al menos una hora al día.

Este mensaje ha calado en madres como Maribel Moya, que lee con su hijo media hora todas las noches en su casa de Nueva Jersey. “Mi hijo ha salido a su padre y a mí -se nos dan mejor los números-, y el colegio nos recomendó apuntarle a un programa de lectura”, explica, a la vez que reconoce que a veces las tareas son muy complicadas, especialmente las de matemáticas. Situación que se complica cuando intenta darle las explicaciones en inglés.

Cuando eso ocurre, se ponen en contacto con el profesor para que les indique cómo ayudar a la resolución del problema. El riesgo ahí está en “sobreayudar” a los hijos e impedir que aprendan. Hay que evitar caer en la tentación de hacer las tareas por ellos