Maestros regresan a clases con contrato
Por primera vez en cinco años los maestros vuelven a clases con un contrato laboral
Los maestros trabajaron sin contrato desde 2009. Crédito: Gerardo Romo
Por primera vez en cinco años los docentes de 1,700 escuelas públicas regresarán a clases después de haber ratificado un contrato laboral. Los maestros trabajaron sin contrato desde 2009 por no poder llegar a un acuerdo con el entonces alcalde Michael Bloomberg. El exalcalde argumentó que la ciudad no podía pagar las demandas del sindicato de maestros.
El nuevo contrato firmado por Bill de Blasio y ratificado por United Federation of Teachers (UFT), le otorga un incremento salarial retroactivo de 18%, que cubre desde 2009 hasta 2018, más un bono de $1,000.
El nuevo contrato ha recibido críticas por otorgar un aumento de sueldo sustancial sin pedir mucho para mejorar la calidad de la enseñanza y de las escuelas.
“Los maestros merecían un aumento desde hace tiempo, sin embargo nosotros consideramos que éstos deben ser otorgados basados en merito”, expresó Reshma Singh, directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro Partnership for Educational Justice.
El contrato tiene el respaldo de la canciller escolar Carmen Fariña, quien señaló recientemente que gracias a éste, los maestros podrán dedicar 40 minutos semanales para reunirse con padres.
“Ése es uno de tantos beneficios que trae consigo este contrato”, apuntó la funcionaria durante una conferencia de prensa el 15 de agosto donde se anunciaban los resultados de los exámenes estatales.
Incrementar la participación de padres en las escuelas es uno de los enfoques de la nueva administración, además de impulsar el desarrollo profesional de maestros como método para lograr mejor rendimiento en las escuelas.
El contrato permite que los profesores dediquen 80 minutos semanales a programas de desarrollo profesional. Además, ofrece incentivos a maestros capacitados que califiquen para ser promovidos a otros puestos pero que prefieren quedarse enseñando.
“Nosotros no podemos responsabilizar a los maestros por no hacer cosas si no los hemos apoyado”, expresó la Canciller en mayo pasado, cuando se anunció el acuerdo contractual del UFT.
Sin embargo, Sigh se queja de que es casi imposible despedir a un maestro aún si son ineficaces en las aulas, dando como ejemplo la recontratación de docentes de una lista conocida como Absent Teacher Reserve (ATR).
Los maestros caen en esa lista por diferentes motivos: por problemas de desempeño, por el cierre de sus escuelas, o por estar bajo investigación. Mientras se resuelven sus casos, los que califican son rotados como maestros suplentes en distintas escuelas.
En la primera semana de agosto había 1,131 maestros en esa lista, según el Departamento de Educación de la ciudad (DOE). “Lo que este contrato hace es regresar a estos maestros a las aulas. Algunos directores hasta reciben incentivos para que los contraten“, dijo Sigh.
Sin embargo, algunos maestros alegan que es todo lo contrario. Peter Zucker, docente en la escuela PS 154 en El Bronx, argumenta que la mayoría de los profesores que están allí es debido al cierre de escuelas, y que es muy difícil asegurar nuevas plazas fijas porque compiten con nuevos postulantes de salarios más bajos. “Los directores de escuelas los emplean basados en sus presupuestos”, dijo.
La organización de Sigh está representando a siete padres en una demanda radicada al Departamento de Educación Estatal para, afirman, impugnar las leyes estatales de permanencia de docentes. La demanda argumenta que las leyes estatales son responsables de permitir que maestros “ineficaces” y en algunos casos “peligrosos” sigan en las aulas.
Otro elemento polémico del nuevo contrato es que el mismo reformó el proceso de evaluación de docentes. Según activistas de la organización StudentFirst, el nuevo proceso es mucho menos riguroso y, por lo tanto, hace más difícil identificar malos maestros y premiar a los buenos.
Parte de la evaluación toma en cuenta las calificaciones en las pruebas estatales de los estudiantes. Otro componente es la supervisión del trabajo de maestros por parte del director de la escuela y de validadores independientes. Bajo el nuevo contrato, esos supervisores independientes serán nombrados por el sindicato, en colaboración con DOE


