Hasta los muertos votan en El Bronx

Constituyentes muertos 'firman' peticiones de concejal Fernando Cabrera

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Hasta los muertos votan en El Bronx
Mary Arroyo, hija de Carmen Pabon, quien murió hace cuatro años pero está registrada para votar.
Foto: Gerardo Romo

@Zaira_Reporter

En la hoja de peticiones del concejal Fernando Cabrera, quien busca el escaño del senador estatal Gustavo Rivera, apareció en junio pasado la firma de Carmen Pabon. Eso no debería ser ninguna noticia, salvo por el hecho que esta mujer puertorriqueña murió en 2010.

La firma de Pabon, registrada en la primera línea de la hoja 63, no coincide con la rúbrica de su Seguro Social, licencia de conducir y los archivos de la Junta de Elecciones (BOE) de El Bronx.

¿Cómo es que mi madre muerta hace cuatro años firmó las peticiones de Cabrera?, dijo indignada Mary Arroyo (51), hija de Pabon. “¿Quién de su campaña habla con los muertos? Porque yo también deseo hablar con mi madre”.

Arroyo explicó que en la hoja con la supuesta firma figura la dirección Dr. Martin Luther King Jr. Boulevard, mientras que su madre prefería usar el otro nombre de la calle, avenida University.

“Desde el registro de su dirección empieza la mentira”, expresó con enojo. “Qué canallada la de molestar la paz de mi madre por la política”.

Irónicamente, Arroyo contó que colectó firmas en la primera campaña a concejal de Cabrera, quien ocupa la posición desde 2010.

“Perdí la confianza en los políticos de El Bronx por tanta desfachatez y corrupción“, indicó.

La ley requiere a los candidatos para el Senado Estatal al menos mil firmas de los constituyentes de su distrito y partido para figurar en la papeleta. La lista de peticiones (en las que se registran nombre, dirección y rúbrica del votante) son firmadas por un testigo que está presente cuando se visita a los ciudadanos.

El equipo del concejal y reverendo Cabrera (D-14) colectó 1,252 firmas, pero la campaña de Gustavo Rivera —quien busca reelegirse como senador estatal por el Distrito 33— las imputó en la Corte de El Bronx al encontrar irregularidades en las peticiones firmadas por la testigo Helen McDonald (61). La mujer firmó 31 hojas que contienen 481 firmas de electores que, al observarse, parecen trazadas por la misma mano.

La campaña de Rivera también encontró el certificado de defunción de al menos tres residentes que presuntamente firmaron las peticiones que McDonald presenció, y cinco votantes que declararon en la Corte que el personal de Cabrera nunca les solicitó su firma.

El equipo legal de Rivera pidió que las peticiones de McDonald se invalidaran, pero cometió un error al no entregar la citación para que la testigo compareciera. Sin su declaración en el tribunal, el juez John W. Carter decidió que, aunque algunas firmas eran falsas, su trabajo no fue “permeado por el fraude” lo suficiente “para justificar su anulación total”.

La Corte revocó 10 de las 31 hojas firmadas por McDonald, dejando a Cabrera con 1,164 firmas, suficiente para continuar en la papeleta de las primerias demócratas del 9 de septiembre.

El Diario investigó la falsificación de varias firmas de constituyentes del este de El Bronx, que incluye a vivos y muertos.

Otra rúbrica del más allá es la de Lionel Hogan, quien murió el 27 de mayo pasado, según los registros de BOE y el certificado de defunción obtenido por El Diario. La firma de Hogan aparece en la línea 5 de la hoja 203.

Las firmas de los esposos Robert y Adelaida Carrasco, y de su hija Johanny, también figuran en las peticiones, pero éstos niegan haber recibido la visita de la campaña de Cabrera.

“Es obvio que la persona que falsificó mi firma también falseó la firma de mi esposa y de mi hija“, dijo Robert, un residente de la avenida Andrews.

La puertorriqueña Mirna García, vecina de edificio de los Carrasco, mostró su sorpresa al ver su nombre entre los que apoyan la candidatura de Cabrera, según la testigo Helen McDonald.

“Estoy en shock”, dijo cuando vio una firma que difiere de la que aparece en sus documentos oficiales. “Me quedé sin aliento, tengo los pelos de punta”, expresó al comparar la rúbrica de su Seguro Social.

El dominicano José Rivera, otro residente de la Avenida Andrews, se mostró escéptico al ver su firma. “Me niego a creer que el reverendo Cabrera, siendo cristiano, se preste para una sinvergüenzada, pero yo no firmé esa petición“, apuntó. “Será que alguien de su campaña está jugando sucio”.

El equipo de Cabrera no respondió a peticiones de comentario de este rotativo, mientras su oponente ha convertido el escándalo en el centro de su campaña.

“Las repetidas falsificaciones de firmas de votantes que declararon que nunca habían firmado y de personas fallecidas en las peticiones de la campaña de Fernando Cabrera demuestran lo poco que él respeta y valora a los votantes de este distrito”, dijo Annalicia Finol, portavoz de la campaña de Gustavo Rivera. “Desde el momento que el senador Rivera asumió su cargo, él ha trabajado para reconstruir la confianza que fue violada por los tres ocupantes anteriores de este escaño”