Heridas abiertas en El Barrio a seis meses de explosión

Además del efecto emocional, residentes aún no se recuperan del impacto económico de la tragedia

Heridas abiertas en El Barrio a seis meses de explosión
Jimmy Jaime, dueño de la tienda R&M Party Supply, sigue lamentando la muerte de su amiga Carmen Tanco, quien murió en la explosión.
Foto: Zaira Cortés / EDLP

@Zaira_Reporter
Para el puertorriqueño Jimmy Jaime, el enorme hueco que antes ocupaba el edificio de seis pisos en el 1644 Park Avenue simboliza el vacío en su corazón por la muerte de su amiga Carmen Tanco, una de las ocho víctimas fatales de la explosión del 12 de marzo.

El potente estallido que cimbró 40 cuadras a la redonda afectó el negocio de Jaime, R&M Party Supply, ubicado en 116 y Park. Pero las pérdidas materiales son una frivolidad cuando recuerda a su amiga de 27 años.

En su informe preliminar, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) dijo que sus investigadores encontraron una fuga de gas en una sección de la tubería por debajo de la avenida Park. El proveedor del servicio, Con Edison, también debe realizar una investigación, que aún no ha concluido.

Asidua parroquiana de la iglesia Bethel Gospel Assembly, Tanco no tenía hijos, pero en el vecindario era una matriarca dedicada a obras caritativas. “Se entregó a los más necesitados, fue una madre para muchos”, dijo Jaime con un hilo de voz. “Venía al negocio para compartir los pastelillos que tanto le gustaba cocinar. No había alma más noble que la de ella”.

A seis meses de la tragedia, el vecindario parece recuperado y vibrante, pero Jimmy y su esposa Ivette Torres aseguran que el ánimo es sólo para aquellos que no fueron víctimas directas. “Ahora poco se habla de la tragedia, pero nosotros no olvidamos”, aseguró Ivette. “Carmen está en todas partes”.

La mexicana Rosaura Barrios-Vázquez, madre de Rosaura Hernández, ambas fallecidas también en la explosión, eran también clientes de Jaime. “Rosaura me visitó un día antes para traerme una clienta nueva que deseaba ordenar invitaciones. Se me rompe el corazón saber cuánto sufrió esa familia”, dijo el comerciante.

El hijo adolescente de Barrios, Oscar Hernández, sufrió heridas graves y pasó meses hospitalizado. La familia declinó hacer comentarios para este artículo, por recomendación de su abogado.

Las heridas abiertas en El Barrio no son sólo emocionales. Jaime, quien estableció su negocio hace 23 años, comentó que las ventas son bajas y aún no se recupera del daño en su negocio. Sin embargo, rechazó el préstamo de $20,000 que dispuso la ciudad para los comerciantes afectados.

“Sería tener una deuda encima de más deudas, no es el tipo de ayuda que necesito”, indicó. “Una compensación es lo que me salvaría de esta terrible situación”.

El estallido afectó a unos 60 negocios, según el Departamento de Servicios para Pequeños Negocios.

La dominicana Francia Peña, dueña del salón de belleza Francia, es otra pequeña empresaria que declinó la asistencia económica de la ciudad. La mujer desembolsó $10,000 para rehacer su local. “No quiero un préstamo que me ahogue. Se trata de justicia, de que Con Edison pague”, indicó. “El seguro no cubrió estos gastos y me vi obligada a levantar el negocio a puro pulmón. Son meses de estrés que no se acaban”.

Peña y Jaime son parte de una demanda colectiva contra Con Edison, que volverá a presentarse en corte el próximo 19 de septiembre, a las 10 a.m.

En meses recientes, los residentes crearon una asociación de inquilinos luego de que muchos se quejaran de huecos y grietas en las paredes. González explicó que una de las acciones fue reportar sus quejas al 311, pero aún luchan para que sean resueltas.

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De los $43,000 que colectó el fondo de la Alcaldía, sólo restan $10,000 para ser distribuidos. El dinero se entregó a organizaciones comunitarias y directamente a los afectados. El Departamento de Preservación de la Vivienda y Desarrollo (HPD), está en proceso de colocar a seis familias desplazadas que aún requieren vivienda permanente.

Los inquilinos del Edificio Olga Méndez, en 1652 de la avenida Park, se quejan de los residuos y otras afectaciones como resultado de la explosión en el edificio contiguo. Muchos reportan que su asma empeoró luego de la tragedia.

La puertorriqueña María González (52), quien tiene 9 años viviendo en el sitio, expresó su deseo de mudarse. “Es terrible. En los primeros meses todo ese polvo y ruido era insoportable. Algunos inquilinos tuvieron ataques de asma”, indicó. “Aún se siente la tristeza, pasar por ahí y ver esas flores con fotos. Ese hueco del edificio desplomado parece un fantasma en medio del vecindario”.