Denuncia a tu agresor: hispanas luchan contra violencia doméstica

Hispana logró terminar con 12 años de maltratos por parte de su pareja y ahora ayuda a otras víctimas a salir adelante

Denuncia a tu agresor: hispanas luchan contra violencia doméstica
Guadalupe Pérez trabaja para que otras mujeres salgan del ciclo de violencia, como ella lo hizo.
Foto: Mariela Lombard

Guadalupe Pérez tuvo que pasar 12 años de maltratos físicos, verbales y emocionales antes de reconocer que estaba siendo abusada por su marido.

Me negaba a aceptar que era víctima de violencia, dijo Pérez (44) con voz entrecortada. “Las víctimas vamos perdiendo la autoestima, mentimos a nuestras familias para hacer creer que tenemos la relación perfecta, cuando en el interior sabemos que no es cierto”.

La mujer, oriunda de México, recuerda con tristeza el comienzo de la ola de atropellos de la que fue víctima por parte del que hasta hace cuatro años fue su marido y es padre de su única hija, que hoy tiene 16 años.

“Me casé enamorada”, dijo Pérez, y tras hacer una pausa subrayó que “el abusador nunca demuestra su forma de actuar cuando está saliendo como novio o amigo”.

Primero empezó pegándome en la cara con la mano abierta“, explicó. “Me dolía, yo le reclamaba y siempre me decía que era jugando”.

Su situación fue empeorando. Tras un ataque violento, fue hospitalizada por tres días cuando, sin saberlo, tenía dos meses de embarazo de su hija.

Una y otra vez perdoné a mi marido, pero al tiempo volvía el maltrato“, dice Pérez, quien afirma que también ella se volvió violenta. Hoy da gracias a Dios que pudo salir. “De lo contrario”, reflexiona, “vaya a saber qué sería de mi vida”.

Tomar la decisión no fue fácil. “Vacilé mucho, no tenía el coraje”, dijo Pérez, pero luego de llamar al 311 y comunicarse con el Programa de Intervención Contra la Violencia (VIP), recibió consejería psicológica para ella y su hija, así como asesoría legal.

“Fue como volver a nacer”, dice. “No importa la ayuda que le den a una, al final quien toma la decisión es una misma“.

Tras la amargura que le traen los recuerdos, Pérez esboza una amplia sonrisa al tiempo que asegura que su vida cambió por completo. Ahora, como voluntaria del Programa de Intervención Contra la Violencia (VIP), hace lo que más le gusta.

“Doy charlas en los sitios de trabajo para que mujeres que estén pasando lo que yo pasé, salgan como pude salir yo”.

El relato de Pérez ejemplifica casi al pie de la letra las distintas fases de lo que los expertos denominan ciclo de la violencia doméstica, la teoría psicológica que explica este problema (Ver recuadro).

Lo mismo puede decirse de las declaraciones de Janay Palmer Rice, esposa de la estrella de fútbol americano Ray Rice, diera en la conferencia de prensa que compartió con su marido la semana pasada, luego de que un video donde se le ve siendo golpeada por su pareja saliera a la luz pública.

Muchas mujeres sienten que no deben separarse de su compañero golpeador alegando que son buenos padres, cariñosos con sus hijos, proveedores económicos del hogar, o no ejercen violencia directa sobre los niños. No se dan cuenta que esta violencia también afecta a sus hijos, como testigos de una relación abusiva”, dice Marcia Zorrilla, psicóloga especializada en el tratamiento de esta problemática en mujeres inmigrantes.

Las víctimas quedan atrapadas en este ciclo porque dan a su agresor una segunda oportunidad, a la que les sigue una tercera, cuarta, quinta, o más.

Los hombres prometen que no lo van a volver a hacer y las mujeres generalmente les creen“, explica Zorrilla.

El varón golpeador tampoco reconoce que tiene un problema. “Acusa a la mujer de ser la provocadora de la violencia, cuando en realidad es él quien la ejerce”, afirma la experta.

Agravada por los prejuicios y tradiciones machistas de las sociedades patriarcales, la violencia doméstica es un flagelo particularmente grave en la comunidad latina.

La Marcha de las Novias, un evento organizado cada año en honor de Gladys Ricart, una joven asesinada el día de su casamiento por un exnovio celoso, es uno de los principales eventos organizados en Nueva York para crear conciencia del drama que miles de mujeres viven a diario.

En 2013, el NYPD respondió a 280,000 incidentes de violencia doméstica (un promedio de 765 casos por día) y se registraron 62 homicidios relacionados.

Rose Pierre-Louis, comisionada de la Oficina para Combatir la Violencia Doméstica de la Ciudad, exhortó a las víctimas a que denuncien a sus agresores.

“No están solas, nosotros estamos aquí para ayudarlas”, dijo.

La Oficina de Pierre-Louis dirige cuatro Centros de Justicia Familiar que funcionan en El Bronx, Brooklyn, Manhattan y Queens, y un equipo de respuesta en Staten Island.

En lo que va de año, dichos centros han atendido a 37,000 víctimas, 42% de los cuales se identificaron como hispanos.

“Mi prioridad es servir a las comunidades de color, inmigrantes y LGTB”, dijo la comisionada.

Romper el círculo de la violencia doméstica es difícil pero no imposible, dice Zorrilla. El primer paso es buscar ayuda profesional.

“Existe mucho temor por parte de las víctimas de denunciar a sus agresores, pero tienen que saber que toda consulta es confidencial”, dijo la experta

Líneas calientes disponibles las 24 horas, donde proveen consejería, referidos y refugios. Todas las llamadas son confidenciales.

Programa de Intervención Contra la Violencia (VIP): 800- 664-5880 (bilingüe)

Programa de la Ciudad de Nueva York: 800- 621-4673 (varios idiomas)

311 (información de servicios generales)

Si usted vive en un clima de maltratos en su hogar, hágase estas preguntas:

  • ¿Admite su compañero lo que le ha hecho sin culparle a usted?
  • ¿Entiende él qué acciones fueron hirientes y cómo la han afectado?
  • ¿Le escucha cuando usted se queja, o se enfada aún más y le grita, le amenaza o le obliga a callar?
  • ¿Le culpa él a usted de su propio comportamiento?
  • ¿Se siente usted segura con su compañero? ¿Qué tan segura?

El llamado ciclo o círculo de la violencia doméstica comprende las siguientes fases:

  • Acumulación de tensión: El abuso suele ser sutil, por lo tanto la mujer no lo reconoce como violencia. Generalmente, el hombre comienza abusando verbalmente de su compañera (comentarios degradatorios, insultos) y/o ejerciendo control sobre ella.
  • Explosión violenta: La tensión acumulada estalla en una agresión física (gritos, golpes, violación, etc.)
  • “Luna de miel”: El hombre se arrepiente de lo que hizo, pide perdón y comienza un período de calma. Este suele ser el tiempo de mayor confusión para la mujer, que cree que su compañero se ha corregido.
  • Escalada de la violencia: Poco a poco, la luna de miel se termina y el ciclo vuelve a empezar (acumulación de tensión, explosión, etc.) Este ciclo puede repetirse y sólo termina cuando la mujer toma distancia de su compañero violento.
  • Negación: Negar el abuso es el argumento favorito del abusador, la mentira que le permite mirarse al espejo cada día después de haber maltratado a su compañera.