Australia captura miembros de ISIS que amenazaban con decapitaciones

15 personas fueron arrestadas en una operación especial
Australia captura miembros de ISIS que amenazaban con decapitaciones
Los hombres planeaban publicar decapitaciones en redes sociales.
Foto: EFE

Cairns, Australia — Autoridades australianas arrestaron a al menos quince supuestos yihadistas relacionados con el Estado Islámico (ISIS) por planear el secuestro y decapitación de civiles para divulgar los vídeos en las redes sociales.

Según los informes policiales, los acusados habían planeando el secuestro de civiles al azar en Sídney y decapitarlos frente a cámara junto a la bandera del Estado Islámico, informó el canal ABC.

Uno de los cabecillas del grupo, Omarjan Azari, fue acusado en un tribunal de Sídney de planear un ataque que implicaba “la selecciones al azar de personas para ejecutarlas de forma espantosa”, según la Fiscalía.


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Azari, de 22 años, recibió por teléfono instrucciones para perpetrar los ataques de Mohamad Baryalei, que es uno de los miembros más veteranos del ISIS en Siria y está acusado de reclutar a decenas de sus compatriotas para la yihad o guerra santa.

“El grupo arrestado tenía la intención y estaba planeando cometer actos violentos aquí en Australia”, precisó Andrew Scipione, portavoz de la Policía de Nueva Gales del Sur.

Según las autoridades, muchos de los detenidos son australianos musulmanes o conversos influidos por el islamismo radial y que no han podido viajar a Siria e Irak para unirse al ISIS, por lo que quieren hacer la yihad en casa.

Baryalei, de 33 años y uno de los principales captadores de radicales en Australia, es descendiente de una familia aristocrática de Afganistán que emigró a Australia como refugiada cuando él era un niño y trabajó como portero de seguridad y actor.

El extremista reclutó a los australianos Khaled Sharouf y Mohamed Elomar, quienes han colgado fotos en las redes sociales con cabezas cercenadas en Siria donde luchan con el ISIS.

El primer ministro australiano, Tony Abbott, indicó que el veterano miembro de ISIS estaba creando “redes de apoyo en Australia para realizar matanzas ejemplares en el país”.

El Estado Islámico, que se nutrió de combatientes contra el régimen de Bashar al Asad en Siria, proclamó el pasado 29 de junio la creación de un califato en los territorios que controla en Siria e Irak.

Desde el principio los militantes de ISIS han efectuado decenas de decapitaciones de sus enemigos en un intento de emular el impacto mediático de Al Qaeda cuando cercenó en 2002 la cabeza del periodista estadounidense Daniel Pearl en Pakistán.

En menos de un mes, el grupo horrorizó a Occidente con las decapitaciones grabadas y emitidas en las redes sociales de los periodistas de EE.UU. James Foley y Steven Sotloff, así como del cooperante británico David Haines.

Las redadas policiales en Australia se centraron en los distritos occidentales de Sídney, donde viven cerca de la mitad de los 500.000 musulmanes que hay en el país, así como en Brisbane, donde las fuerzas de seguridad han desplegado agentes para evitar disturbios.

Sin embargo, representantes de la comunidad piden a las autoridades que eviten discriminaciones y detenciones arbitrarias, ya que la mayoría de los musulmanes se oponen al ISIS.

El pasado viernes, Australia elevó la alerta terrorista al nivel “alto” ante la amenaza de atentados en medio de la ofensiva internacional contra el ISIS en Siria e Irak.

El país oceánico, que ya había realizado misiones humanitarias en Irak para ofrecer ayuda a minorías étnicas amenazadas por los extremistas del EI, envió a principios de semana el primer contingente de tropas que planean combatir a los yihadistas.

Se espera que unos 600 soldados australianos se trasladen a una base ubicada en los Emiratos Árabes Unidos, además 10 cazas y aviones de apoyo, en respuesta a una petición de EE.UU para contribuir a la lucha internacional contra el ISIS.

Según el Gobierno australiano, unos 60 australianos militan en las filas del Estado Islámico, mientras que otros 100 trabajan activamente en Australia para dar apoyo logístico al grupo islámico radical y reclutar yihadistas.