Un ejemplo en en la década del esteoride

@jairogiraldo10

Tema de estos días cuando Derek Jeter se va del béisbol. No es gordo, ni viejo, ni panzón. Sí, tiene 40 años y el paso del tiempo y el uso de la gorra le ha dejado casi sin cabello, pero luce impecable.

Fruto del trabajo, de la vida sana y digámoslo de una vez, de la práctica honrada del deporte.

El “Capitán” de los Yankees cumplió su carrera de manera paralela con la infame era de los esteroides y nunca su nombre se vinculó con nada prohibido.

Compartió dugout con José Canseco, un confeso consumidor de sustancias prohibidas, y fue compañero de Jason Giambi y de Andy Pettitte, ambos con pecados confesados en el uso de esteroides.

En1993 cuando Jeter se asoma al béisbol grande ya están de moda los grandes nombres de Palmeiro, Canseco y Caminitti. Y cuando ya es campeón con los Yankees es testigo, como lo fuimos todos, del duelo histórico (y vergonzoso) entre Marc McGwire y Sammy Sosa en aquella carrera de mentiras y jonrones.

Maduraba su carrera y ya en el siglo XXI vimos de cerca todos los casos de superestrellas como Barry Bonds y Roger Clemens, íconos de toda una generación que se desplomaron en la cara de todos.

Nunca, ni siquiera en un ambiente de alto riesgo, Jeter pudo ser señalado con un acto impropio o una anticonducta. En la era del esteroide un larguirucho, flaco y algo “patichueco”, hizo una carrera de 20 años, impeclable y aplaudida que todos disfrutamos

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