Dos leyendas cumplen años

Los miembros prostáticos de la generación del bolero estamos de plácemes: este mes cumplen 80 años dos de nuestros íconos, Sofía Loren (20 de septiembre) y Brigitte Bardot, a quien la cigüeña depositó 8 días después en París. Ambas tienen la edad de nuestros insomnios eróticos.

La generación de ese “corruptor de mayores” que es el bolero se caracterizó porque para podernos arrimar a la frágil amada, había que esperar que en las fiestas sonaran canciones de Los Panchos, por decir algo. Y bailar con los ojos escrutadores de la suegra respirándonos en la nuca.

In illo térmpore, para mirar el paisaje femenino tocaba colarse a películas para mayores “prohibidas para todo católico”. Felizmente, Sofía y Brigitte, sobre todo la francesa, solían llevar más Chanel n.° 5 que ropa encima. Una forma de propiciar la liberación femenina. Y la masculina. Agradecidos.

Aparecían en la pantalla y se nos disparaba la bilirrubina sexual. Con el sol a la espalda, y con la disfunción eréctil a la vuelta de la esquina, habrá que volver a ver sus películas para constatar sus virtudes artísticas. Todo nos llega tarde, hasta la estética.

Ambas nos hacían rabiar con sus amores. Sofía, nacida el mismo día que Alejandro Magno, nos sacó de quicios desde que se dio por cárcel a su marido, Carlo Ponti, 22 años mayor. Le era infiel solo en las películas. Con su paisano Marcelo Mastroianni, por ejemplo.

Marlon Brando se atrevió a poner la mano en Sofia por fuera del libreto. Sofía lo mandó al olvido. Gary Grant, con quien también trabajó, le arrastró el ala. La respuesta de la italiana fue: De esta agua no beberás.

Lo cuenta en su autobiografía, “Ayer, hoy, mañana”, recién salida del horno editorial, dedicada a sus cuatro nietos a los que califica como “el gran milagro de su vida”. Abunda en detalles sobre su infancia de desnutridos recursos económicos pero con una madre “escandalosamente bella” que se dio íntegra por su hija.

Brigitte los coleccionaba, así como la reina Isabel colecciona sombreros que le coquetean al ridículo. Otros coleccionan llaveros, búhos, zapatos.

La BB se casó primero con Roger Vadim, pero tuvo que esperar a que cumpliera 18 años, por orden del padre de la vedete. Luego vendrían Trintignant, Bécaud, Charrier, el gallinazo y millonarios alemán Gunter Sachs… A todos los lucía como un paraguas debajo del brazo, como dicen que decían los mexicanos de María Félix y el seco Agustín Lara.

Brigitte estuvo en peligro de asistir a un banquete del millón en Bogotá, invitada por el padre Rafael García-Herreros. En la carta en la que le aceptaba la invitación le aclaró: “No soy una pecadora. Soy una mujer que sabe amar”. Finalmente no vino. La jerarquía católica recuperó el sueño.

Sofía colecciona abrigos de pieles lo que hizo decir a la BB: “Sofía tiene un cementerio sobre sus hombros”.

Mientras más conoce a los hombres, Brigitte más ama a sus animales, a cuya defensa está dedicada. La acompaño en esa cruzada. A regañadientes, le perdono sus nexos con el derechista Le Pen. Larga vida para esos amores platónicos