El Rey del Taco

El sabor mexicano que reina en Astoria
El Rey del Taco
Camión El Rey del Taco deleita a todos por igual.

Cansado de trabajar para otros, el mexicano Juan Rivera decidió empezar a trabajar por su cuenta a finales de 2008. Con su camión fue buscando la mejor esquina donde vender tacos, burritos, enchiladas, quesadillas, nachos… Hasta que dio con una en Queens, en la avenida 30 y la calle 33. “Ya no sabía donde parar para encontrar ventas”, rememora.

Empezó solo, aunque pronto se unió su mujer y, ahora, son los hijos los que llevan el negocio. El menú, que hace las delicias de sus clientes, -no ha cambiado en todo este tiempo. Y el listado de carnes a elegir es largo. Al tradicional pollo, cerdo o carnitas, se unen otras variedades menos vistas como la cecina o la lengua. Rivera aún recuerda su primer cliente. “Era un ciego mayor que pidió quesadillas, tortas y tacos y se dejó 28 dólares”, señala.

El trasiego de clientes hoy es continuo; más de 500 tacos se pueden llegar a cocinar en una noche, que empieza a las 7:30 y acaba de madrugada. Los viernes y sábados abren hasta las cinco de la mañana, y el resto de la semana hasta las tres

Aún no han dado las ocho, y la neoyorquina Randi Sherman espera ante el truck de la avenida 30 pacientemente. “Las tortas al pastor son increíbles”, dice con la tarjeta de crédito preparada para recoger su pedido.

Sherman y su marido han probado en otros restaurantes mexicanos de la zona y “nada es tan bueno”, subraya, repasando sus tacos favoritos. La pareja, que vive a un par de bloques del camión, es asidua al Rey desde hace cuatro años. “Venimos al menos dos veces al mes.”

La fila de clientes no cesa, entre cuatro o cinco y sin abrir la ventana. “Eso no es nada, cuando entra la noche y abrimos no hay descanso”, explica Pepe, uno de los tres encargados de preparar los platos para llevar.

Unos minutos después, un BMW blanco se detiene delante del Rey. Su conductor Mustafa se baja y va directamente a la ventanilla del Rey. Allí ordena un Latino y un philly. “Son mis favoritos”, dice una vez que tiene el pedido en la mano. Desde que descubrió el truck con unos amigos una noche, Mustafa ha repetido en numerosas ocasiones. “No vivo muy lejos”, apunta antes de subirse al coche y perderse en la avenida.

Mientras en el truck cocinan, el hijo de Rivera busca aparcamiento en el bloque. Un ejercicio diario -de lunes a sábado porque los domingos cierran- que combina cada día con las visitas al Rey del Taco II, un segundo truck que se ha instalado en el Bulevard Ditmars con el mismo menú y similar ritmo de producción.

A dos dólares el taco -el más básico- o $6.5 por unas quesadillas, los precios de sus platos le confieren más ‘realeza’ a este truck