El cartero sin pausas

Casado sin hijos

Natural de Lima, Perú

20 años en EEUU

Julio Fernández responde preguntas, pero no se detiene en su labor para el US Postal Service donde trabaja hace diez años. Tampoco revela su edad. Llegó hace veinte al país y antes trabajó en construcción, factorías y fue portero de edificio. Hasta que en enganchó con el servicio postal.

—¿Qué ha notado de la composición hispana del barrio?

—Hay muchos centroamericanos de Guatemala, El Salvador y Honduras. Y ecuatorianos. Hay pocos peruanos y colombianos, comparados con barrios en el centro de Queens. Me gusta Jamaica, es diverso, con un poquito de todo el mundo.

—¿Cómo describe a los vecinos en sus recorridos diarios?

—La gente es sociable y amable. Aunque hay maleducados. De todo te puedes encontrar en el día a día.

—Muchos hablan de la crisis del correo por la supremacía de lo digital. ¿Qué piensa?

—Por muchos años más seguirá habiendo facturas, folletos publicitarios, tarjetas de cumpleaños y paquetes y cajas más baratas que por otros servicios. Es un sube y baja. Pero creo que mi trabajo es estable.

—¿Cómo sortea los días difíciles?

—Este trabajo no es fácil. Hay mucha responsabilidad, hay que manejar, hay que caminar mucho las cuatro estaciones con agua, nieve, lluvia o mucho calor. Yo camino de 5 a 7 millas al día. Hay turnos extensos que requieren horas extras.

—¿Ha tenido algún colega de los que arrojan el correo o lo acumulan?

—Nunca he conocido a uno de esos. Gente rara que se va enloqueciendo o hace cosas indebidas, la hay en todos los trabajos