Dinastía en ciernes

Los Gigantes parecen tener la fórmula para ganar en octubre
Dinastía en ciernes
Bruce Bochy le pide la bola a Jean Machi en el segundo juego de la Serie de Campeonato contra San Luis.
Foto: EFE

Hace un mes, los Gigantes se debatían entre la eliminación y la esperanza. Llegó lo último cuando vencieron a los Piratas de Pittsburgh en un juego de muerte súbita por el boleto comodín de la Liga Nacional.

Hoy día pretenden establecer una especie de dinastía o al menos una dictadura, la primera en el Siglo 21, sobre todo en los partidos que generan más emoción y drama que todos: los de octubre.La noche del martes buscaban su tercer anillo de Serie Mundial en cinco años.

Todos los dedos apuntan hacia el excepcional desempeño de ese fenómeno llamado Madison Burgarmer, verdugo de los bucaneros en ese partido y más tarde de los Cardenales de San Luis.

Obviamente, no puede pasar desapercibida el enorme aporte de Pablo Sandoval, que antes del sexto partido de la Serie Mundial tenía promedio de 364, producto de ocho hits en 22 turnos.

Pero también esos mismos dedos de los analistas profundos del mejor beisbol del mundo señalan a Bruce Bochy, que ha sabido manejar sus fichas en los momentos de más apremio.

Luego de un par de fracasos con los discretos Padres de San Diego (8-16 en postemporada), el manager de San Francisco entró por la puerta grande a la bahía del norte de California y ha conducido a los Gigantes a tres Series Mundiales en los últimos cinco años.

Tras la baja de uno de sus ases, el derecho Matt Cain, Bochy ha barajado a la perfección a su cuerpo de abridores con Burgarmer al frente y ha exprimido al máximo a su estupendo bullpen que encabeza Santiago Casilla, Sergio Romo. Yosimeiro Petit, Javier López, Jean Machi, Jeremy Affeldt y Hunter Strickland.

Bochy ha recurrido a casi todo su plantel para ganar los partidos, unas maniobras que han ocultado las ausencias del jardinero boricua Angel Pagan y la del segunda base Marco Scutaro, quien fuera el JMV, de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en 2012. Esa cualidad de Bochy se puso de manifiesto en el cuarto juego por el banderín del viejo circuito, un triunfo de 6-4 ante San Luis viniendo de abajo

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