El hábito de correr detrás de la noticia

Rafa Vega, un reportero y maratonista con credenciales en las calles de Nueva York
El hábito de correr detrás de la noticia
Rafa Vega y sus seis medallas que acreditan haber terminado el Maratón de Nueva York.
Foto: Jairo Giraldo

Rafa Vega vino a cubrir para una televisión de España el Maratón de Nueva York en 2007 y se enamoró de él. Al siguiente año, sin ninguna experiencia, corrió su primera prueba de 26.2 millas.

Como si hubiese ocurrido ayer, Rafa recuerda el entusiasmo de los participantes al ingresar al tramo final de la carrera en Columbus Circle, un lugar donde se apostó con las cámaras de su canal de televisión, en Sevilla.

“Se veía mucho cansancio, la gente muy fatigada, pero se veía mucha emoción, mucha energía”, dijo durante su visita a la redacción de El Diario.

Decidió que quería ser parte de esta historia. “Me lo propuse, y al año siguiente, en 2008, sin haber corrido nunca antes, estaba corriendo aquí el Maratón de Nueva York”, agregó emocionado.

“Disfruté muchísimo, estuvo por encima de mis expectativas, de lo que yo había imaginado”, señaló. “Llegar aquí a Nueva York y de repente ver tantísima gente a los dos lados de la calle animándote, dándote fuerza, energía, aquello me subió la adrelanina”.

Contó que su emoción fue tanta, que empezó a gritar, a saltar, a dar la mano a los aficionados, hasta que un amigo con el que corría le urgió a que se tranquilizara. “Me dijo ‘Rafa, para un poco, son 42 kilómetros, guarda fuerzas porque queda todavía mucho‘”, recordó.

El domingo, Rafa será uno de los más de 50,000 corredores que partirán desde Staten Island, recorrerán Brooklyn y Queens para llegar a Manhattan, subir hasta El Bronx para regresar a Manhattan y terminar en Central Park a la altura del restaurant ‘Tavern on the Green’.

Será su séptimo maratón, al que dijo llega “perfecto”. Atrás quedaron los errores de su novatada, sobre todo en la preparación para su estreno en la prueba reina del atletismo, en 2008, en que llegó a lesionarse por la sobrecarga de entrenamiento.

En total ha participado en 12 maratones: seis de Nueva York, dos de Boston, dos en Sevilla y uno en Berlín. Además, uno en el interior del Central Park neoyorquino, que se corre en febrero.

Su preferido es el de Nueva York, del que guarda dos momentos especiales: el de 2009, cuando esperó en la meta a su novia y le propuso matrimonio; y el de 2012, que fue cancelado por el huracán Sandy, pero él corrió los 42 kilómetros por Central Park por su compromiso para recaudar fondos para niños con cáncer.

También guarda un recuerdo especial del maratón de Boston 2013. Es que estaba a 600 metros de la meta cuando explotaron las bombas. “Viví momentos de angustia”, dijo. No podía encontrar a su familia, ni comunicarse con sus seres queridos en España. “Vivir algo así te hace plantearte muchas cosas, a nivel de valorar cosas que no solemos valorar en la vida”.

El terror no lo atemorizó. El pasado mes de abril regresó a Boston para demostrar que los terroristas no lograran su objetivo. “Era una manera de decir: voy a estar aquí, pase lo que pase”, dijo.

El maratón me da vida, me da energía“, señaló. Y aunque tiene motivación en el campo profesional, su incentivo principal es Nueva York, porque aquí siente que el público recompensa el esfuerzo de los corredores.

“Ahora ya estamos en la cuenta regresiva y me hace feliz que vaya a llegar el primer domingo de noviembre”, agregó. “Es un día en que tú recibes mucha energía; esa expectativa de que cada día está más cerca me hace sentir vivo”.

Su objetivo es participar, sin pensar en tiempos. “Mi mejor marca es 3h38, en Sevilla; y 3h52 en Nueva York”, indicó Rafa, quien es el ejemplo perfecto de que nunca es tarde para comenzar a correr. Su primer maratón lo hizo con 30 años y, por ahora, no piensa detenerse.