De cada rincón del planeta

@rafavega_

¿Qué hace diferente a la Maratón de Nueva York? Es lo que me suelen preguntar cuando descubren que ya llevo seis a mis espaldas y que el próximo domingo haré la séptima. Y todas las que quedan… La incredulidad de mis interlocutores está fundamentada en datos: como las demás maratones del mundo, son 42,195 kilómetros, tiene una salida, una meta y discurre por un recorrido de asfalto. Entonces, ¿qué la hace especial?

Para mí, correr en la Gran Manzana el primer domingo de noviembre no tiene nada que ver con hacerlo en otros lugares por una razón principalmente: su multiculturalidad. Desde todos los rincones del planeta, convergemos gentes de todas las razas, de todas las religiones, de todas las ideologías… en el mismo punto. Todos tan diferentes, pero con idéntica motivación durante los cuatro meses precedentes que ha durado nuestra preparación.

Da igual que seas negro y hayas estado entrenando al calor de Zambia. No importa que tu color sea el amarillo y te hayas enfrentado a la humedad de Corea del Sur. Es posible que tu credo sea musulmán, ortodoxo o budista. Da lo mismo. Somos tan diferentes, pero tan iguales. Cuando nos preparamos en la línea de salida de la Maratón de Nueva York, todos nos miramos a los ojos y tenemos un brillo especial: nuestra meta es la misma, está en Central Park. Eso nos acerca, a pesar de haber venido desde diferentes latitudes. Esta carrera es como entrar al edificio de las Naciones Unidas, donde encuentras representados todos los países del mundo. Una bonita miscelánea en la que se representa la globalidad