Lo que dejaron las elecciones

Estas elecciones le ponen el último clavo al ataúd de una reforma migratoria por la vía legislativa
Lo que dejaron las elecciones
Muchos activistas continuarán sus protestas contra la demora en un alivio migratorio. Foto: Archivo/ Ciro Cesar / La Opinión
Foto: Archivo/ Ciro Cesar / La Opinión

Las elecciones para renovar el Congreso de los Estados Unidos cumplieron los pronósticos que las compañías encuestadoras habían lanzado desde hace varias semanas: el triunfo de los Republicanos y por consiguiente el control de este partido de ambas cámaras del poder legislativo. Los Republicanos retuvieron la Cámara de Representantes y se hicieron del Senado, ganando al menos seis escaños que antes estaban en manos de los demócratas.

¿Qué les dejan estos resultados electorales a los inmigrantes? Lo más evidente es que estas elecciones le ponen el último clavo al ataúd de una reforma migratoria por la vía legislativa. Se antoja difícil que un Congreso controlado por los Republicanos esté dispuesto a colaborar con un presidente Demócrata para aprobar una reforma migratoria. Esta lectura de las cosas es la que se impondrá, a menos que el liderazgo Republicano vea en dicha reforma el medio para atraer el voto latino rumbo a la elección presidencial de 2016.

Eso quizá los llevaría a colaborar con Barack Obama, quien aprovecharía la oportunidad para reivindicarse con este mismo segmento del electorado, darle algo de crédito a su partido y cumplir una promesa de campaña que no ha podido realizar.

El último ingrediente para que algo así pueda suceder es que la economía siga creciendo y la tasa de desempleo bajando. El gran obstáculo seguirán siendo los Republicanos de la Cámara de Representantes, tradicionalmente más conservadores y rabiosamente opuestos a la legalización de los inmigrantes no autorizados.

Por lo pronto, el tema migratorio y los inmigrantes mismos no podrán ser culpados de la debacle demócrata en estas elecciones. Esto gracias a que el Presidente Obama optó por no utilizar su poder ejecutivo para lanzar un programa de protección temporal contra las deportaciones antes de los comicios. El razonamiento fue que una acción de este tipo afectaría las chanzas de triunfo de los candidatos demócratas y abriría otro flanco de ataque favorable a los republicanos. Los demócratas de todas maneras perdieron el control del Senado, de lo cual sólo les queda culparse a sí mismos.

Otra cosa que dejan las elecciones es la incógnita de si el Presidente Obama ahora sí cumplirá su promesa de poner en marcha el susodicho programa de protección temporal contra la deportación, haciendo uso de las atribuciones que le da la ley como jefe del ejecutivo. Obama dijo que el programa se implementaría después de las elecciones, pero ¿se atreverá a cumplir esta promesa luego de tan desastrosos comicios para él y su partido? Una vez más, tal y como he señalado en columnas anteriores, la decisión pasará por el cálculo político de las ganancias contra los costos de cara a la elección presidencial de 2016. Lo que está garantizado es que el uso del poder ejecutivo para proteger a los inmigrantes indocumentados generará un tremendo berrinche entre los republicanos.

Por último, las elecciones a nivel estatal confirmaron a California como un estado sólidamente demócrata. Aquí, los logros del movimiento pro-inmigrante—licencias, ayuda financiera para los dreamers—no están en peligro

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