ANCELOTTI

ANCELOTTI

Mariann Barrena conoció a Carlo Ancelotti una noche gracias a una amiga a quien acompañó a una cena en un restaurante de París. “En esa cena me lo presentaron y minutos más tarde, ahí sentados, me dijo que en un futuro yo sería su prometida”. Ancelotti y Barrena se casaron el 6 de julio pasado en una ceremonia íntima celebrada en Vancouver, Canadá, de donde ella es originaria.

Carlo Michelangelo Ancelotti (Reggiolo, 1 de junio de 1959) “es un caballero, siempre de buen humor y positivo”, lo definía durante una entrevista su esposa, características muy cercanas a su personalidad dentro de los vestuarios y en los banquillos de los campos de fútbol, tal como lo hizo ver Marcelo, zaguero del Real Madrid, quien días atrás solicitó la renovación del italiano como entrenador del equipo en plena conferencia de prensa.

Ancelotti tiene un cualidad, tan especial en nuestros días que la hacen parecer un don: la naturalidad. El estratega del actual campeón de Europa ha enterrado la conflictiva herencia de su antecesor José Mourinho y devuelto tiempos de calma, alegrías y ambiciones a una institución grande como el Real Madrid.

El italiano no anda por ahí con el sable en la mano, como ocurría con el portugués, quien a su paso por la llamada ‘casa blanca’ veía sombras en los rincones y traidores dentro de su vestuario. Con Mourinho era una felonía ser amable con el rival o discrepar con sus instrucciones. No así con ‘Carleto’.

Total creyente de privilegiar el diálogo sobre la imposición, el técnico italiano está de sobra curtido en estas lides de trabajar en una olla de presión. Lo hizo en el AC Milan de Silvio Berlusconi, donde obtuvo dos Copas de Europa en ocho años como responsable del equipo y también lo hizo en el Chelsea del ruso Roman Abramovic, donde ganó la Premier League en la temporada 2009-10.

Ahora, con Florentino Pérez como jerarca del Real Madrid, Ancelotti llegó con una encomienda: cambiar el estilo de juego del equipo, acostumbrado con Mourinho a ceder el balón y esperar atrás en busca de aprovechar los espacios a espaldas de los rivales. Florentino pidió antes de firmar al entonces estratega del París Saint-Germain que se comprometiera a crear un equipo ofensivo, de posesión de pelota y espectacular. Ancelotti aceptó.

Sin embargo, se ha enfrentado a un problema: Florentino Pérez determinó ante su junta directiva que se encargaría personalmente de los fichajes del club, lo cual ha supuesto algunos dolores de cabeza para el técnico, quien con esa característica de afrontar las vicisitudes con completa naturalidad ha sabido capotear los temporales.

Así ocurrió cuando en su primer año el presidente decidió vender a Mezut Özil al Arsenal inglés. Ancelotti lo tenía contemplado como el hombre clave para conseguir la encomienda de tener posesión de pelota y encabezar el juego ofensivo con sus pases de gol.

Pero calló y trabajó.

Echó mano del argentino Ángel Di María y tuvo la fortuna de recuperar de una complicada lesión a Xavi Alonso, quien a la espalda de Luka Modric y delante de los zagueros centrales tomó el mando operativo del mediocampo blanco y le permitió a Ancelotti dejar en el banquillo a Isco e Ilarramendi, dos fichajes del presidente, quien a disgusto vio como, al final, el italiano armó el equipo a placer y levantaron la décima Copa de Europa.

Para este torneo las cosas volvieron a iniciar torcidas para el italiano. Ancelotti pidió fichar al chileno Arturo Vidal (Juventus), para dar mayor fuerza creativa a la medular blanca, pero Florentino no atendió el deseo de su técnico, sino que vendió a Di María, clave para los éxitos del Madrid en la campaña anterior y también accedió a dejar salir a Alonso.

Llegaron Toni Kroos y James Rodríguez, dos futbolistas de talento desbordado, pero, en el caso del alemán, sin conocimiento de jugar delante de los centrales y, en lo referente al colombiano, carente de una cultura de trabajo defensivo. Ancelotti utilizó los primeros juegos del torneo como laboratorio, después de una pretemporada muy productiva en ingresos por torneos de exhibición, pero poco fructífera en entrenamientos y trabajo táctico.

Hoy el Real Madrid luce como uno de los equipos más poderosos de Europa. En la Liga de España suma ocho cotejos consecutivos con victoria y el mundo aplaude fascinado la transformación de Isco y James, dos futbolistas con virtudes técnicas de niveles superiores, pero ahora con sacrificio. Ancelotti les ha convencido de recorrer también hacia atrás.

La fascinación por la forma de ser y conducirse en el vestuario por parte del italiano se muestra en el cariño que sus futbolistas le profesan. Cristiano Ronaldo, el mejor jugador del mundo hoy en día, luce feliz en el mismo club en el cual hace un par de años dijo no estar contento. Hoy, convertido en un hombre más de trabajo en busca del bien general, el portugués vive sus mejores días como profesional.

Es tal la euforia generada en la grada por lo conseguido en 12 meses por Ancelotti que un sondeo en la página web del diario español ‘Marca’, ubica a este Real Madrid como la mejor versión del club blanco en todos los tiempos, por encima de aquel de los ‘Galácticos’, el que ganó cinco copas de Europa o el famoso de la ‘Quinta del Buitre’, que nunca ganó la Liga de Campeones porque se interpuso el Milan de Arrigo Sachi, donde Ancelotti era estelar.

Poco dado al protagonismo, Ancelotti ha sido acusado a lo largo de su carrera de ser un entrenador dúctil, un hombre servil a los intereses de la autoridad del club que dirige. Ante esto él se dice orgulloso de ser un hombre de club, porque él representa a toda una entidad, pero ríe respecto a aquello de ser una especie de títere. “Yo entreno para el club, no para los jugadores”, dijo en una entrevista a la cadena COPE de España y agregó: “Mi trabajo es hacer que el Real Madrid gane títulos”.

Es Carlo Ancelotti, un hombre tranquilo, amante del fetuccini elaborado por su hermana, del buen vino, de revisar las redes sociales y leer los comentarios de los aficionados al balompié y a su Real Madrid en Twitter (@MrAncelotti), un entrenador sin protagonismos porque, como futbolista estrella que fue, entiende que éste pertenece a los jugadores; un autodenominado “privilegiado” por tener éxito en hacer lo que ama.

“Dos cosas te definen: tu paciencia cuando no tienes nada y tu actitud cuando lo tienes todo”, son las líneas con las cuales uno se encuentra al visitar su sitio web (www.carloancelotti.it/); es la máxima que lo representa.