Las dos caras del ‘Nuevo Bronx’

El Condado de la Salsa cambia su decadente y temible fama

Según cifras del Censo, el 54.6% de la población de El Bronx es de origen latino y la mayoría reside en vecindarios clave en el desarrollo de infraestructura y vivienda.
Según cifras del Censo, el 54.6% de la población de El Bronx es de origen latino y la mayoría reside en vecindarios clave en el desarrollo de infraestructura y vivienda.
Foto: Franklin Ramos

@Zaira_Reporter

La puertorriqueña Millie Colón (59), residente de Hunts Point por más de 20 años, recuerda los vecindarios infestados de crack y prostitución y destruidos por incendios provocados que convirtieron al sur de El Bronx en un símbolo mundial de deterioro urbano en las décadas de los ’70 y ’80.

“Parecía una escena de guerra luego de un bombardeo”, dijo la miembro de la Junta Vecinal 2. “Los que crecimos en el sur de El Bronx sabemos lo cruda que fue esa época de decadencia”.

Hoy, la temible fama de segregación racial, pobreza y marginación perpetuada por el cine hollywoodense parece lejana, y el Condado de la Salsa se perfila como un enclave de progreso.

Colón asegura que en la actualidad la península de una milla de Hunts Point es un buen lugar para criar niños. La cuna del Hip-Hop vive un capítulo de renovación y Rubén Díaz Jr., presidente del condado, asegura que los inmigrantes son protagonistas del “Nuevo Bronx”.

“La inmigración ayudó a levantar nuestro condado trayendo nuevos negocios, profesionales y trabajadores que con su aporte pusieron en marcha el desarrollo económico”, apuntó.

El senador estatal Gustavo Rivera (D-33) coincide con Díaz asegurando que Grand Concourse y Fordham Road, enclaves del Nuevo Bronx, alojan a una gran variedad de pequeñas empresas que son administradas por inmigrantes, muchos de ellos latinos, incluyendo peluquerías, salones de belleza, bodegas, tiendas de descuento y tiendas de ropa.

“Un ejemplo es la avenida Arthur, en el área de Belmont, que logró bonanza económica gracias a las panaderías y restaurantes establecidos por inmigrantes italianos que llegaron a El Bronx hace décadas”, apuntó. “Pero el aporte de la inmigración latina es determinante en la nueva era del condado”.

Según cifras del Censo, el 54.6% de la población de El Bronx es de origen latino y la mayoría reside en vecindarios clave en el desarrollo de infraestructura y vivienda. Algunas de las áreas incluyen el sur del condado, la zona costera entre las calles 149 y 138, la avenida Webster entre Fordham Road y el cementerio Woodlawn, Grand Concourse —entre las calles 135 y 143— el barrio de Port Morris y una parte de Gun Hill en el noreste.

Díaz destacó que desde que asumió el cargo de presidente del condado, en 2009, el Bronx ha visto $5,768 mil millones en desarrollo, la creación de más de 13,000 nuevas unidades de vivienda y unos 14,000 nuevos puestos de trabajo.

“Una de las nuevas caras de El Bronx es el empleo”, indicó. El condado mantenía una tasa de desempleo de dos dígitos desde enero del 2009, con un 10.2%, alcanzando un máximo de 13.9% en enero del 2010, pero en septiembre pasado la tasa se redujo a 9.8%.

En su empeño por lograr más empleos, la administración de Díaz está impulsando la apertura de nuevos centros comerciales —el mall de Co-op City— y proyectos como la polémica pista de patinaje en la Armería de Kingsbridge.

El turismo es otro objetivo del Nuevo Bronx. La inauguración del Hotel Marriott a principios de 2015 es parte de un esfuerzo para hacer más atractivo el condado, incluyendo los 192 acres del campo de golf de Ferry Point Park, operado por el magante Donald Trump.

“Quedaron atrás los estereotipos que pesaban sobre El Bronx”, dijo Rubén Díaz Jr. “Hemos aprendido de lo bueno y malo en el desarrollo de otros condados, y el cambio en El Bronx busca beneficiar a todos sus residentes”.

Sin embargo, no todo son sonrisas ante la nueva situación. El ecuatoriano Christian Ramos, vicepresidente de la Asociación de Comerciantes de Kingsbridge, teme que el Nuevo Bronx termine por excluir a los inmigrantes que lo revitalizaron.

“La modernización del condado está atropellando a la clase trabajadora”, sentenció. “Los contratos de alquiler están pasando de diez o cinco años a uno, inclusive muchos arrendadores están renovando cada mes. A este ritmo muchos negocios cerrarán”.

Mientras que la reurbanización de la Armería de Kingsbridge está en espera, los empresarios de Kingsbridge Heights se quejan de sufrir el incremento de alquiler del 75 al 100% por encima de la tasa actual. Comerciantes de los vecindarios cercanos de Norwood y Bedford Park también encaran un aumento de renta de entre el 25 y 40%.

Ramos dice que el incremento de renta es una señal temprana de la gentrificación en el área. “Las compañías de bienes raíces están buscando atraer otro tipo de tiendas”, se lamentó el propietario de una tienda de zapatos.

La ola de inquilinos desplazados por el incremento de renta en East Harlem y el Alto Manhattan en las últimas décadas encontró vivienda accesible en los vecindarios de Highbridge y Grand Concourse. Estos barrios consiguieron el crecimiento de ingresos más alto de la ciudad —casi un 15% entre 2005 y 2010— pero al mismo tiempo sufrieron un alza de alquiler del 10% para el mismo periodo, según un estudio del Institute for Children, Poverty, and Homelessness.

“Los caseros prefieren rentar a profesionales que a familias que necesitan compartir sus departamentos para pagar la renta”, dijo María Rodríguez, una residente de Grand Concourse por 20 años.

Rodríguez, quien creció en el sur de El Bronx, expresó que “en los ’70 nadie quería vivir en este condado, pero los latinos echamos para adelante. Ahora que está reconstruido, los ricos nos están echando”.

En los barrios de Highbridge y Grand Concourse el porcentaje de jóvenes profesionales se disparó en un 40%, según Institute for Children, Poverty, and Homelessness, pero José Rodríguez, gerente de la Junta Vecinal 4, dice que sus ingresos no se quedan en el vecindario.

“Viven aquí, pero llevan su dinero a otra parte”, destacó. “El área se está transformando para los nuevos inquilinos. Otro tipo de restaurantes y tiendas se establecen, desplazando a las bodegas tradicionales, entre otros negocios”