De los escenarios a la cárcel: la convulsa vida de Isabel Pantoja

La cantante española Isabel Pantoja entrará a la cárcel en los próximos días por corrupción en lo que los jueces han denominado una "sentencia ejemplarizante" por corrupción.
De los escenarios a la cárcel: la convulsa vida de Isabel Pantoja
Isabel Pantoja

La cantante Isabel Pantoja, una de las voces más reconocidas de la copla española, está a punto de entrar a la cárcel.

Tiene de plazo hasta el domingo después de que este miércoles la Audiencia Provincial de Málaga rechazara su último recurso y la condenara a dos años de prisión por blanquear capitales junto a su expareja, el exalcalde de Marbella, Julián Muñoz.

La cantante deberá “presentarse en el centro penitenciario de su elección en el plazo improrrogable de tres días” desde el jueves, cuando se espera que reciba el documento oficial de la resolución judicial.

Además, el tribunal malagueño también impuso a Isabel Pantoja una multa de 1,14 millones de euros (algo más de US$1,4millones).

El abogado de la cantante anunció que no pedirá el indulto y que pagará ese importe, pero no desveló cuál es el penal elegido por Pantoja, probablemente tratar de evitar una imagen codiciada por la prensa de la cantante entrando a prisión.

Y es que esa imagen sería una de las más mediáticas de las últimas caras conocidas que han acabado en los últimos años en la cárcel en España por escándalos de corrupción.

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Sin embargo, la cantante ya está habituada a copar las portadas de los periódicos y no siempre por sus éxitos musicales.

Isabel Pantoja ha vivido sobre las tablas, desde Triana, el colorido barrio gitano de Sevilla, de flamenco y palmas encendidas donde creció rodeada de una familia de músicos, como su primo Chiquetete.

Considerada la “viuda de España” desde que su marido, el torero Paquirri, murió desangrado por una cornada en 1984, buena parte de su vida ha sido un escenario al que todos miran.

A sus éxitos musicales se le suma el interés de los medios de comunicación por su vida sentimental y la de sus hijos, Kiko, hijo de Paquirri y que trabaja como DJ, y Chavelita, a quien adoptó en Perú, y que a sus 18 años ha sido madre.

A eso se le añadieron los líos judiciales cuando salió a la luz en 2006 la conocida como “operación Malaya”, un escándalo de corrupción urbanística.

A Pantoja se le acusó de lavar dinero de quien entonces era su pareja, Julián Muñoz, ex alcalde de Marbella y uno de los principales implicados en el caso, que ya cumple condena.

En 2007, el mismo año en que la cantante recibía 40 discos de platino por toda su carrera discográfica, la policía llegó a su lujoso chalet de Marbella con una orden de captura.

Según la Justicia, Isabel Pantoja sabía de la procedencia ilícita del dinero, y pese a eso, se prestó para ocultar esos bienes.

Entonces, la cantante ya pasó unas horas en la cárcel hasta que el juez instructor del caso decretó libertad bajo fianza.

Pero ahora la cárcel parece ineludible para Pantoja.

El tribunal malagueño considera que la cantante fue cómplice de su expareja “en su corrompida y delictiva actividad” al frente del ayuntamiento de Marbella.

Y entre los factores que ha tenido en cuenta está “la repercusión social” de sus hechos.

De hecho, han aludido a la “enorme gravedad social” de lo sucedido.

En un momento en que los españoles se levantan prácticamente cada día con un nuevo escándalo de corrupción, creen que la trascendencia de las actividades de la cantante en la vida social del país “es difícil de cuantificar”.

“Los jueces no debemos ser ajenos a lo que siente la ciudadanía y sí que hay mayor sensibilidad hacia los casos de corrupción”, sostuvo el presidente de la Audiencia de Málaga, Antonio Alcalá en unas declaraciones recogidas por el diario El País.

Sin embargo, para algunos el argumento de la justicia ejemplarizante es discriminador.

Entre los que defienden esa versión está el hijo de la cantante que asegura que su madre es víctima del “mayor taque mediático en la historia de la televisión”.

Pero para Alcalá, no hay dudas:”Un personaje público, además, tiene que ser ejemplar”, concluyó.