Una guerra que no termina

Se suponía que este 31 de diciembre iba a dar fin la participación estadounidense en la larga guerra de Afganistán. Ya no será así, una reciente orden del presidente Barack Obama extiende el involucramiento directo estadounidense por un año más.

Obama llegó a la presidencia con la expectativa de dar fin a la presencia de los soldados estadounidenses en las guerras de Irak y Afganistán. Se había agotado la paciencia del pueblo norteamericano con las guerras iniciadas por la administración anterior.

El primer mandatario había anunciado en mayo pasado que las casi 10,000 tropas remanentes se limitarían a entrenar afganos y cazar lo “remanente de Al Qaeda”.

Sin embargo, las situaciones cambian.

Primero, el retiro de las tropas estadounidenses de Irak no dio los resultados esperados. El gobierno del ex primer ministro Nouri al-Maliki hizo todo lo posible para dificultar la estadía de una mayor presencia estadounidense después del retiro oficial; al mismo tiempo que su gobierno chita incrementó las tensiones religiosas al excluir y perseguir a los sunitas.

A esto hay que sumarle la falta de solidez de las tropas iraquíes para terminar el caldo de cultivo que permitió el extraordinario avance en territorio iraquí del Ejército Islámico de Siria e Irak (ISIS).

Segundo, el nuevo gobierno afgano del presidente Ashraf Ghani ve con mejores ojos la presencia de las tropas estadounidenses. Al mismo hay un recrudecimiento en las acciones del Taliban.

Todo esto, combinado con la mala experiencia de Irak conduce a que los soldados estadounidenses continúen combatiendo contra el Taliban y los enemigos del gobierno afgano. Incluso cuando las tropas de la OTAN mantienen su retiro planeado para fin de año.

Los 13 años de guerra en Afganistán confirma lo conocido en este tipo de conflicto: Lo más difícil es salir. Esa nación ya no es el cerebro del terrorismo, la amenaza de AlQaeda se ha mudado a otros países, sin embargo la estabilidad del gobierno afgano es tan frágil como son fuertes sus tropas: no mucho.

Esto refleja el fracaso de esta guerra que ha costado miles de millones de dólares, la vida de mas de 2,300 soldados estadounidenses y que todavía costará mas