el poder del silencio

¿Has intentado estar tranquilo en silencio? Calmar tus pensamientos, estar presente en el momento, y escuchar profundamente a tu corazón. Es algo muy poderoso. Esperar en silencio también es algo muy difícil.

Al principio todas las cosas que tienes que hacer llegarán como un relámpago a tu mente —Tengo que limpiar los platos. El auto necesita nuevos frenos. La ropa se tiene que planchar. La tarea me espera. Tengo que estudiar para el examen de mañana—. Tendrás que luchar contra las ganas de levantarte y empezar a hacer todo.

En ese momento cuando llegan esos pensamientos “de todo lo que tengo que hacer” respira profundamente y espera en silencio. Ignora los pensamientos. Recuerda que pronto harás todo eso, pero ahora te estás dando un momento de tranquilidad.

Vuelve a la tranquilidad y empieza a absorber tu alrededor. Entonces serás capaz de ver todo lo bueno que no viste por estar tan ocupado.

En quietud reconocerás todas las maravillas de la vida, todas las bendiciones que tienes.

Estás saludable.

Hay quien te ama.

Puedes trabajar.

Puedes ver, oír, tocar, probar, mover — entre todas las maravillas que este mundo tiene que ofrecer.

Encuentras felicidad en una taza de café con leche. Encuentras paz en este momento.

Estar en quietud nos obliga a recordar lo que es importante Recordamos que las listas de “cosas que tengo que hacer” no van a desaparecer, pero tampoco son las cosas más importantes.

Cuando te acuerdes de las cosas más importantes en tu vida — anótalas. Así la próxima vez que te encuentres en el frenesí de estar ocupada, puedes volver a la lista y recordarte lo que es verdaderamente importante.

Como dice la Biblia, Estad quietos y conoced que yo soy Dios. Salmos 46:10.