Un jonrón en ventas

45 años de edad

Natural de San Pedro de Macorís, República Dominicana

Casado con hondureña

Padre de cuatro hijos

Marcos Martes (45) trabaja 60 horas a la semana y camina todo el día en el singular negocio que administra. No es una tienda por departamentos, no es una tienda de 99 centavos, no es un almacén grande. Es todas las anteriores. Objetos y comida con los empaques estropeados, ropa con algún imperfecto o saldos de muebles llegan en una última reencarnación a Thomas Ventures en Corona Avenue.

—¿Cómo describe el negocio?

—Los dueños son griegos. Nos abastecemos de los negocios que se van a bancarrota. O hacemos lo que se llama limpiezas o mudanzas. Compramos en BJ´s y en otras tiendas lo que se denomina ‘mercancía salvaje’, que una vez que la gente rompe las cajas hay una política que impide mantenerla. Entonces la venden a un precio razonable y así hacemos nosotros. También vendemos mercancías que las retornan nuevas por X o Y razón. Llevamos más de 20 años, siempre he sido el administrador.

—¿Quiénes compran?

—Generalmente hispanos. Diría que un 90%. Y algunos chinos e indios.

—¿Qué tiene este negocio que no tengan otros grandes?

—Un poco de cada cosa que no hay en todas partes. Bebidas y comida con empaques abollados o algún pequeño detalle hace que no se puedan vender nuevas ni en bodegas. Acá valen hasta un tercio de lo normal.

—¿Y la época de más ventas?

—En el verano porque las personas compran regalos nuevos hacia fin de año. Entonces no es para obsequios sino para utilidad propia.

—¿Cuántos negocios de este tipo hay en la ciudad?

Éste es el único que yo sepa. Unos nos llaman mercado de las pulgas, otros ‘warehouse’, otros nos llaman por nuestro nombre, Thomas Ventures. Yo prefiero llamarlo flea market

—¿Qué es lo difícil de manejar este tipo de negocio?

—Lo difícil es trabajar con distintos grupos étnicos, tanto empleados como clientes, tantos acentos e idiosincrasias. Hay que prepararse físicamente porque se camina mucho. Y mentalmente, porque la gente no está de buen humor. Pero tú siempre tienes que estar de buen humor hasta con tus empleados