Joven artista supera todos los retos tras ser víctima de balacera

Un tiroteo entre pandillas la dejó en silla de ruedas a los ocho años

La silla de ruedas que por años consideró una enemiga es ahora la musa de Rocío Villalobos.

La residente de la ciudad californiana de Pacoima perdió la habilidad de caminar tras haber sido baleada en la guerra de pandillas de su natal El Salvador, a los ocho años.

Pero ahora, 16 años después, está determinada a dedicarse al arte.

“Después de mi operación tuve que estar mucho tiempo recuperándome en mi casa y me dieron muchos materiales de arte. Y descubrí mi pasión. Fue algo que me cambió la vida. En ese momento me sentí feliz de lo que estaba haciendo… Ahora solo estoy dedicada a exponer mis pinturas”, agregó contenta.

Su historia forma parte de la exposición “Transformations” en el Museo de Arte Latinoamericano (MOLAA) en Long Beach.

Su estilo, explicó, sigue en constante evolución y exploración.

“A mí me gustan las historias y las baso en la mía, en la de la gente que conozco. Todavía no tengo un estilo muy definido, pero me gusta mucho la anatomía. Tuve un problema con mi espalda y antes de eso ni sabía lo que tenía allí… Para mí, pintar es como celebrar que estoy bien. No importa que haya tenido una lesión: acepto mi cuerpo tal y como es y estoy agradecida con la vida que me ha dado otra oportunidad más”, expresó.

Last night at Stay gallery’s opening #lotsoffun #staygallery

Una foto publicada por Rocio V lobos (@rociovlobos) el Oct 10, 2014 at 1:46 PDT

Pero admitió que esto tomó tiempo, sobre todo porque su sueño era ser bailarina de mayor.

“Naturalmente cuando te das cuenta que nunca vas a caminar otra vez… ese momento es lo peor. Miraba [la silla de ruedas] como una barrera y, por mucho tiempo, estaba esperando a poder caminar para seguir con mi vida. No tenía ninguna meta; mi meta era caminar”.

“Pero bueno, llegó el día que me di cuenta que puedo hacer todo lo que haría caminando en una silla de ruedas y que la vida sigue y que no necesito caminar”, prosiguió. “El arte, pintar, me ha ayudado en eso, ha sido como mi rehabilitación”.

Agregó que le gustaría que la gente dejara de ver a las personas en silla de ruedas, como ella, como “frágiles“, porque realizan actividades comunes y que, a pesar de haber encontrado grupos de baile locales, ahora le interesa más la pintura que el baile.

“Esto es lo que yo quiero hacer el resto de mi vida. Encontré una manera diferente de bailar, que es con mis brochas. Mis mejores brochas son mis ruedas“, agregó sonriente.

Además de practicar natación, basquetbol, surfeo y próximamente ir a esquiar, tiene clara sus metas.

“Ahora quiero pintar y pintar y [mostrar mi trabajo] a más galerías y muy pronto voy a ir a El Salvador y voy a dar una clase de pintura en febrero y quizás le enseñe a mis amigos de allá”, comentó

En una serie de pinturas que tiene pendiente, plasmó su trágico incidente que no le permite sentir los dedos de sus pies. Esta pintura muestra a una joven en una silla de ruedas oliendo el hospital donde ha estado por tanto tiempo, cuyo olor es simbolizado por “una medusa que me envenena los ojos”.

“Quiero experimentar con todo”, dijo, agregando que sigue tomando clases de arte.

Además, piensa estudiar psicología “porque lo que aprendo ahí lo puedo usar en mis pinturas”.

Sus trabajos se exhiben en la galería del Centro Nacional de Rehabilitación Rancho Los Amigos en Downey, California.

One of my first acrylic paintings “organic aluminum”

Una foto publicada por Rocio V lobos (@rociovlobos) el Jun 6, 2014 at 1:21 PDT

Rocío Villalobos agregó que le gustaría que la gente dejara de ver a las personas en silla de ruedas, como ella, como “frágiles”, porque realizan actividades comunes y que, a pesar de haber encontrado grupos de baile locales, ahora le interesa más la pintura que el baile. La joven artista practica natación, basquetbol, surfeo y próximamente irá a esquiar.

Más información: rocio-art.com