Josep Bartomeu y Luis Enrique, dos piezas que no hacen ‘click’

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especial para el diario

Con Luis Enrique, la rigurosidad en cuanto al trabajo vuelve a ser alta, pero los fichajes no han mejorado, de momento, la plantilla. Con una delantera incuestionable, pura dinamita, el entrenador asturiano todavía no ha logrado hacer jugar con continuidadal grupo. Y a diferencia del Madrid, el Barcelona nunca ha logrado éxitos con nombres, siempre ha necesitado del juego.

Demanda tiempo el entrenador para escribir su propia historia, pero no lo tiene. De momento, ya se ha visto que el Barça de Luis Enrique no va a vivir del toque, del tiqui-taca, sino de la presión defensiva y, en ataque, de los espacios, de la velocidad, de un juego más vertical.

El segundo problema de Luis Enrique es que anda distanciado de Messi, la estrella. La relación entre ambos es tensa. Se les ha visto discutir en público.

Bartomeu, entregado a Messi, da tregua al técnico hasta febrero. Si para entonces el entrenador no ha logrado que su equipo juegue con regularidad, asume el dirigente que el Barça no podrá luchar por ningún título y eso dificultaría su reelección.

A nivel directivo, los últimos acontecimientos han obligado al presidente a convocar elecciones anticipadas a final de esta temporada, aunque su mandato terminaba en 2016.

El empresario cogió el timón del Barcelona desde la vicepresidencia, hace un año, tras la dimisión de Sandro Rosell. Por lo tanto, no superó unas elecciones, y aunque legal, algunos consideran que su mandato no es legítimo, porque no pasó por lar urnas.

Ya se sabe, Rosell fue imputado por fraude fiscal en el fichaje de Neymar, que costó más de 100 millones de dólares, aunque en su día, aseguró que habían pagado poco más de 60.

Además, la FIFA ha castigado al Barça sin poder fichar hasta 2016 por haber incumplido la normativa en la contratación de menores de edad extranjeros y eso puede suponer una desventaja competitiva.

A nivel interno, en los últimos días, Bartomeu cesó al director deportivo, Andoni Zubizarreta, “por pérdida de confianza”. El cese llegó justo la mañana después que Zubizarreta recordara, que Bartomeu era el máximo responsable del área deportiva en ese momento.

Si el equipo logra firmar buenos resultados, la etapa final del actual mandato será más plácida. La semana que el balón no entre, volverá a desatarse el torbellino. También del balón dependerá que Bartomeu tenga opciones en los próximos comicios. Mientras tanto, Laporta espera en la retaguardia

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