Jóvenes hispanos sueñan igual que Martin Luther King

Inspirados por su legado, estos latinos luchan a favor de los derechos fundamentales de los inmigrantes

Cristina Jiménez trabaja por lograr el Dream Act.
Cristina Jiménez trabaja por lograr el Dream Act.
Foto: Suministrada

@Zaira_Reporter

En la conmemoración del natalicio del Reverendo Martín Luther King Jr., jóvenes latinos hablan de su esfuerzo por continuar la lucha del defensor de los derechos civiles. Nacidos y criados en un contexto de discriminación y desplazamiento, la nueva generación de activistas encuentra su motivación en la opresión de sus comunidades. Enfocados en la justicia social y la igualdad, cada uno forja sus batallas y sus sueños.

Tenía 14 años cuando emigró con su hermano y sus padres de Quito, Ecuador. Desde el principio asumió la vida en las sombras, pero su espíritu combativo emergió al tener que lidiar con la explotación y el abuso que sufrían sus padres, quienes se ganaban la vida limpiando casas o vendiendo revistas.

“A mis papás muchas veces no les pagaban y no tenían manera de reclamar. Yo era la única que hablaba inglés, así que me tocaba llamar y exigir lo justo”, dijo la co-fundadora de la organización United We Dream. Con más de 100,000 miembros y 55 organizaciones afiliadas en 26 estados, United We Dream es tal vez la mayor organización liderada por jóvenes del país.

Jiménez, nombrada por la revista Forbes como una de las 30 activistas menores de 30 años más influyentes de Estados Unidos, contó que en la escuela le enseñaron que en este país es posible alcanzar los sueños. Irónicamente, su anhelo de matricularse en la universidad se truncó por no tener un estatus legal migratorio.

“Hice el colegio sin papeles y con miedo”, dijo Jiménez, graduada de CUNY en Ciencias Políticas y Negocios. Pero ese temor se convirtió en motor de su activismo.

Jiménez, de Queens, lucha por el Dream Act, por cambiar la situación de todos los estudiantes sin estatus legal migratorio. “Sueño con el día en que no haya miedo a la deportación, que podemos acudir a la universidad libremente, que nuestros padres salgan a trabajar y tengamos la certeza de que volverán”, afirmó. “Sueño con el respeto y la dignidad que merecemos”.

La lucha de este joven garífuna es una cuestión de generaciones. Su abuelo Julio llegó a Nueva York desde su nativa Honduras en la década de los 50. Los primeros inmigrantes de este grupo étnico—descendientes de esclavos africanos de las colonias británicas de Centroamérica y el Caribe—se habían instalado en la ciudad unos 20 años antes, y padecían la misma discriminación por el color de su piel que los afroamericanos.

“La opresión y la discriminación de los garífuna en este país es similar a la sufrida por ellos, nuestras luchas son muy parecidas”, dice Pablo, que recuerda que su abuelo participó de las marchas convocadas por el legendario Malcom X. Siguiendo el ejemplo de Julio, Pablo se involucró en las movilizaciones sociales cuando vio cómo las autoridades migratorias ponían grilletes electrónicos en los tobillos de algunas mujeres de su comunidad, llegadas el año pasado en la ola migratoria provocada por el aumento de la violencia en Honduras. “Los grilletes son un tipo de esclavitud moderna”, afirma.

Nacido en Santa Rosa de Copán, Honduras, Blanco es voluntario en la Iglesia Evangélica Española de El Bronx. Colabora traduciendo de garífuna a español o inglés, entre otras actividades.

Su sueño es tan sencillo y tan firme como el de Martin Luther King. “King soñaba con la igualdad entre negros y blancos. Ha habido progresos, pero su visión no termina de cumplirse”, sentenció Blanco. “Aunque haya estamos en esta ciudad por más de 70 años, mi pueblo es aún invisible y marginado”.

“Sueño que cese la persecución de los garífunas en Honduras y en Estados Unidos, que mi pueblo deje de padecer el desplazamiento, la discriminación, la violencia económica y social”, concluyó.

El sueño de Castro, organizador de la Coalición de Inmigrantes de Nueva York (NYC), es que los inmigrantes indocumentados puedan finalmente acceder a la ciudadanía y el disfrute de sus derechos fundamentales.

“De alguna manera estamos reinventando el movimiento de los derechos civiles y humanos”, dijo a EL DIARIO. “De hecho, estamos trabajado muy de cerca con los líderes de la época de King, muchos de ellos son nuestros mentores”.

Castro, nacido en México y residente en Sunset Park, inició su activismo en el 2000, cuando todavía estaba en la secundaria y el movimiento inmigratorio local carecía de fuerza. Acudió a la universidad en Massachusetts, un estado impactado por las políticas antiinmigrantes del entonces gobernador Mitt Romney (2003-2007). Esa época marcó a Castro y definió su entrega a la lucha por la igualdad.

Para Castro, el movimiento de los derechos civiles incluye no sólo a los afroamericanos sino a todas las personas de color, a cualquiera que enfrente la represión de sus derechos por no ser blancos.

“Hay 12 millones de inmigrantes sin estatus legal que no disfrutan de sus derechos fundamentales”, dijo. “La lucha de King nació de la constitución estadounidense que profesa la igualdad, pero esa no era la realidad en la década de los 60, y tampoco lo es hoy”.

Este inmigrante mexicano de 24 años, residente de Queens, tomó conciencia de la falta de respeto a los derechos humanos y civiles luego de la desaparición de los 43 estudiantes de magisterio en Iguala, Guerrero. Este terrible evento, que provocó indignación mundial, fue el detonante para las movilizaciones en Nueva York que buscan crear conciencia de la violencia y la impunidad en países de Latinoamérica.

Perpetuamos los ideales de Martin Luther King, re-enfocándolos en las nuevas luchas sociales. La crisis humanitaria en nuestros países se refleja en la realidad estadounidense”, dijo Ortigoza. “No son eventos desvinculados, por ello alzamos nuestra voz”.

Ortigoza, quien creció en el estado de México, dijo que el caso de Iguala despertó su deseo de lograr una mejor educación. Su meta: matricularse en la universidad.

“Estoy leyendo incansablemente. Mientras en México los estudiantes son asesinados, en Nueva York se nos abre un mundo de posibilidades para el conocimiento”, agregó. “La educación es la herramienta para el cambio”.

El joven activista asegura que su sueño implica una férrea lucha contra la corrupción.

“Mi país está despertando y clama justicia, pide que sus campos reverdezcan con siembras y dejen de ser cementerios clandestinos del crimen organizado”, señaló Ortigoza. “Grita su cansancio de los políticos, militares y policías deshonestos, de la sangre inocente derramada”

  • Marcha de la esperanza: Los escolares de 8vo. grado de la Manhattan Country School honrarán la memoria del Dr. Martin Luther King, Jr. con la marcha: “Atrévete a soñar: Una marcha de esperanza”, hoy de 10 a.m. a 1 p.m. La marcha se iniciará en Renaissance Ballroom and Casino, 2351 Adam Clayton Powell, Jr. Blvd., y terminará en la escuela, localizada en el 7 East 96th St.
  • Un llamado a la acción: Hoy, a las 6:30 p.m. en el Brooklyn Christian Center, 1061 Atlantic Ave., Brooklyn, NY. Para mayor información, llame al (718) 638-6397.
  • Día de servicio: En honor del Dr. Martin Luther King Jr., de 10 a.m. a 12 del mediodía en la St. Paul’s Chapel, calles Broadway y Fulton.
  • Tributo en Brooklyn: El BAM auspicia este evento hoy a las 10:30 a.m. en el Peter Jay Sharp Building, BAM Howard Gilman Opera House, 30 Lafayette Ave, Brooklyn.