Atletas dignos de Salón de la Vergüenza

Una tomaba el metro para ganar maratones, muchos se doparon y algunos otros se hicieron pasar por atletas sobre sillas de ruedas... Son los tramposos del deporte
Atletas dignos de Salón de la Vergüenza
La fondista Rosie Ruiz cruza la meta de la maratón de Boston de 1980 en primer lugar, aparentando encontrarse exhausta. Luego se descubrió que había tomado el metro para sacar ventaja durante la carrera.
Foto: Getty

El escándalo de los balones desinflados de los Patriots de Nueva Inglaterra no es el primero en el que se ve involucrado el equipo de Boston. El episodio de las filmaciones de los entrenamientos de los Jets les dejó un asterisco de tramposos del cual no se podrán librar pronto.

En el fútbol americano, las trampas a lo largo de la historia han estado más asociadas con el consumo de sustancias prohibidas, que otorgan ventajas competitivas innegables en un deporte de contacto.

Y en el fútbol americano universitario, las trampas son constantes con relación a jugadores que recibieron dinero o beneficios materiales que están prohibidos.

A continuación, algunas de las trampas más famosas de la historia de los deportes.

Antonio Margarito le dio una paliza a Miguel Cotto en una pelea de julio de 2008. Pero cuando el peleador mexicano fue vencido meses después por Shane Mosley, un entrenador descubrió que en las vendas del ‘Tornado de Tijuana’ había una sustancia tipo yeso. Hubo otro peleador, el boricua Luis Resto, quien peleó en 1983 con guantes a los que su entrenador les había quitado cojín, convirtiéndo los puños de Resto en armas letales.

Son muchos los pitchers de las Ligas Mayores atrapados adulterando la pelota, pero tal vez los más notables hayan sido Gaylord Perry, quien le ponía vaselina que llevaba a la loma escondida debajo de su gorra o en alguna manga, y el nudillero Joe Niekro, quien hizo célebre lo de usar una lija para manipular la bola.

“Vamos ganando de 30 (puntos) chavales, bajad un poco el pistón, que nos van a descubrir”, relató haber dicho el entrenador de la selección española de baloncesto que ganó el oro en los Juegos Paralímpicos de Sydney 2000, luego de descubrirse que sólo dos de los 12 integrantes del equipo realmente tenían alguna discapacidad. Por supuesto les quitaron sus medallas y quedaron como una mancha negra para el deporte español.

Los Gigantes de Nueva York ganaron el campeonato de la Liga Nacional de 1951 con el famoso jonrón de Bobby Thomson contra los Dodgers de Brooklyn. Mucho tiempo después se reveló que los Gigantes habían hecho trampa al robarse las señales del receptor rival al usar un telescopio localizado en el jardín central del Polo Grounds, su estadio. Los episodios de señales robadas en el béisbol han continuado a través del tiempo, aunque ahora los cátchers son más cuidadosos.

Rosie Ruiz, la fondista cubana-americana, fue sujeto de una de las trampas más divertidas del deporte, al descubrirse con una serie de detalles sospechosos, que no corrió los 42 kilómetros para su triunfo en la maratón de Boston de 1980. Al parecer, ella se había metido de nuevo a la ruta estando cerca de la meta, posiblemente habiendo cubierto una parte de su recorrido en metro. Luego se supo que pudo haber hecho lo mismo en la carrera de Nueva York de 1979.

El dominicano Danny Almonte maravilló a todos como lanzador miembro del equipo de El Bronx que jugó en la Serie Mundial de Ligas Pequeñas de 2001. Luego se supo que en realidad no era un niño de 12 años, sino de 14. A nivel de conjuntos, las sospechas por edades falsas eran muy comunes en selecciones africanas de fútbol, pero mediáticamente ningún caso como el de la selección juvenil mexicana que hizo crisis en 1988 y que dio por resultados que México no pudiera ir al Mundial de 1990, los famosos ‘Cachirules’.

Por supuesto, la madre de todas las trampas en los deportes ha sido por décadas el consumo de sustancias que ayudan al rendimiento. La primera súper estrella que fue encontrada haciendo trampa con impacto global fue el velocista canadiense Ben Johnson, que tomó esteroides en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, donde en principio había roto el récord mundial de 100 metros. La lista es interminable, pasando por los míticos atletas de aquella Alemania Democrática en los 70 y 80, grandes jonroneros de las Ligas Mayores como Mark McGwire, José Canseco, Alex Rodríguez y acaso Barry Bonds, y luego el más cínico de todos, el ciclista Lance Armstrong.

-Dora Ratjen participó en los Juegos Olímpicos de 1936 en salto de longitud. En 1938 se supo que Dora era en realidad Hermann, y se hizo pasar por mujer obligado por los nazis, según dijo.

-Diego Maradona y Thierry Henry anotaron goles con la mano en juegos de Copa del Mundo y eliminatorias.

-El caso de la Juventus y otros clubes del fútbol de Italia, conocido como el ‘Calciopoli’, revivió el bochornoso tema de los partidos arreglados en los deportes.

-Boris Onischenko, un pentatleta ruso en varios Juegos Olímpicos, hizo trampa en Montreal 1976 al descubrirse que su florete en la prueba de esgrima tenía un interruptor eléctrico.