Entre la cooperación y la confrontación

Convencido del ‘resurgimiento’ de Estados Unidos y de que es hora de ‘pasar página’ a la crisis de 2008, el presidente Barack Obama propuso medidas económicas ya rechazadas por la oposición republicana, pero que allanan el terreno para ayudar a los demócratas a mantener la Casa Blanca en 2016.

Su discurso anual dejó en claro que no es un ‘pato cojo’ y que su estrategia política se moverá en la cooperación con el Congreso.

Obama y los republicanos del Congreso se erigen como defensores de la golpeada clase media, en un país aquejado de una creciente desigualdad económica. Desgastado por luchas en torno a la reforma de salud, la escurridiza reforma migratoria y medidas contra el cambio climático, la agenda política de Obama se inspira en ‘Robin Hood’.

Así, Obama pide un aumento de impuestos en las ganancias de capital para los más ricos, recortes tributarios para la clase media, dos años de colegio comunitario gratis y días de enfermedad con goce de sueldo para empleados del sector privado, entre otras medidas.

Obama demandó la aprobación de una reforma tributaria y de nuevos acuerdos comerciales en el exterior, dos áreas donde puede encontrar apoyo republicano.

“Las propuestas tributarias llegaron muertas al Congreso, y veo pocas posibilidades de lograr consenso en los temas grandes, aunque quizá forjen algún acuerdo en comercio o en ciberseguridad, y en algunos temas menores”, dijo Larry Sábato, analista político de la Universidad de Virginia.

Aunque el Caucus Hispano del Congreso (CHC) reiteró este martes su apoyo a los alivios migratorios de Obama, ésto será insuficiente frente a una bancada republicana dispuesta a eliminarlos y que, en vez de legalizar a los indocumentados, sigue recetando mano dura contra ellos. En la arena internacional, Obama defendió las medidas de apertura hacia Cuba y pidió al Congreso la aprobación del uso de la fuerza contra el grupo terrorista Estado Islámico (ISIS) en Irak y Siria.

Pero los republicanos exigen más sanciones contra Irán y se oponen al cierre del penal en Guantánamo, otra promesa incumplida de Obama.

En 2008, Obama el candidato se mostró optimista de forjar el bipartidismo pero, en las postrimerías de su segundo y último mandato, Obama el presidente se topa con la parálisis que ha marcado la vida política en Washington durante años.

“Las condiciones han mejorado, la tasa de aprobación del presidente ronda el 50% y podría subir más si logra estimular el crecimiento salarial… pero los hispanos y afroamericanos no se han recuperado al mismo ritmo y ese es un reto para Obama y los demócratas”, puntualizó Sabato, quien vaticinó más parálisis y politiquería.