Ariza, la adquisición de un sueño

Cuatro empleados compran la empresa en la que han trabajado durante más de 20 años

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Ariza, la adquisición de un sueño
José Luis Gómez, Jorge Barillas y Pablo Gonzáles,
Foto: Aurelia Ventura

Emiliano Zapata dijo ‘la tierra es de quienes la trabaja’. La versión más actualizada de esta cita está viva en el sur de California. Con Queso Ariza, Pablo Gonzáles, José Luis Gómez, Jorge Barillas y Jesús Pérez tuvieron la oportunidad de sus vidas cuando compraron la empresa en la que habían trabajado más de 20 años.

El momento crucial llegó hace un año , cuando la familia del difunto fundador, Ausencio Ariza, se preparaba para vender el negocio. Entonces, la hija del fundador habló con Pablo Gonzáles, de 55 años, quien se había convertido en el director de la planta en 2009.

La compañía de quesos mexicanos artesanales (panela, fresco y cotija) tenía pérdidas y estaba en declive.

Pero Gonzales tenía una visión, una estrategia para lograrla, y el equipo perfecto en mente para ponerla en marcha. Por eso, pese a tener todo en su contra, junto con Gómez, Barillas, y Pérez formaron una “colectiva” y contrataron los servicios de Concerned Capital, una consultora que les ayudó a hacerse con la empresa.

“Por los números negativos de la compañía, fue muy difícil”, cuenta Gonzáles. “No pudimos recibir ningún préstamo de ningún banco”.

En lugar de un crédito, los cuatro invirtieron los ahorros de toda su vida en este proyecto de sus sueños. agaron una cantidad de más de seis cifras (no concretaron más), más de lo que cualquier otro comprador estaba dispuesto a pagar por la corporación entera. Según Concerned Capital, otros potenciales compradores querían comprar pedazos de la compañía pero no la totalidad.

“El problema principal de Quesos Ariza es que los dueños anteriores no quisieron invertir”, dice Gonzáles. “Y si no se invierte estas produciendo el 30%, que no sale ni para cubrir costos”.

Aunque todos empezaron haciendo quesos, hoy cada uno desempeña un papel clave en la empresa. Gonzáles, el nuevo presidente sigue siendo el gerente de planta.

Gómez, nativo de México, empezó trabajando con Quesos Ariza a los 17 años después de suplicarle al dueño que no era demasiado joven para el trabajo. Hoy, 35 años después, es el copropietario y director de operaciones, ya que es él quien sabe todas las recetas.

Barillas, de San Salvador, ha asumido muchos puestos en la empresa hasta ejecutivo de ventas, su tarea actual. Pérez, originalmente de México, se desempeña como tesorero, a cargo de la gestión financiera.

Hoy, son la realidad con la que muchos empleados en otras compañías sueñan. Aunque el camino ha sido largo porque sus inversiones en Quesos Ariza empezaron hace mas de 15 años.

“En el pasado había muchas cosas que queríamos cambiar”, explica Gonzáles al hablar de una empresa que empezó a tener problemas antes de que falleciera el fundador. “Pero no podíamos porque estábamos sujetos a los términos de los anteriores dueños”, cuenta.

Durante casi 10 años, los cuatro invirtieron unos $40,000 cada uno en la compañía para salvarla, y con la esperanza que algún día se recuperara el negocio y se les pagaría ese capital

Entienden que desde fuera parezca una locura invertir así pero querían salvar sus trabajos y los de otras familias. Para ellos, valía la pena el riesgo.

“Tenemos mucha fe en nuestra experiencia de años en la empresa”, dice Gonzáles. “No es que solamente queremos mejorar todo, es que sabemos cómo hacerlo”. Quesos Ariza ingreso $3 millones en 2014, y proyectan duplicarlos en 2015.

Actualmente, el plantel opera a un 30% de su capacidad. Aunque sus clientes mas grandes incluyen a King Taco y Food 4 Less, han tenido que rechazar otros supermercados como Vallarta, por falta de producción. En los últimos años, se pasó de 40 a 25 empleados pero ahora este nuevo equipo espera contratar a más personas a partir de primavera.

Lo que los nuevos dueños no quieren cambiar en Quesos Ariza es la calidad del producto artesano. “Es lo que nos hace únicos”, dice Barillas. “Aunque nuestro producto cuesta 10 a 15 centavos más por unidad que los de la competencia, vale la pena por la calidad. La calidad es lo que no cambiaremos”