Lo que quizás no sabías del alfabeto

Lo usamos todos el tiempo y se presta hasta para jugar, de manera que le dedicamos esta entrega de nuestra serie para recoger información que ojalá les lleve a pensar ¡Qué interesante!
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La palabra “alfabeto” se deriba de las primeras dos letras del alfabeto griego: alfa y beta.

El alfabeto fonético más antiguo que conocemos es el ugarítico, descubierto en Siria.

Data de 1500 a.C.

Los símbolos cuneiformes fueron encontrados en la ciudad de Ugarit (Ras Shamra) en la costa siria en 1929. Tenía 30 letras y era escrito de izquierda a derecha.

El alfabeto que usamos se lo debemos a los fenicios. El de ellos constaba de 22 letras sin vocales pero se usó como la base del antiguo alfabete griego, que a su vez fue adaptado por los romanos y es esencialmente el mismo que el que utilizamos hoy en día.

Un texto que deliberadamente excluye una letra del alfabeto se llama un lipograma.

El ejemplo más antiguo que se conoce es del poeta griego Laso de Hermíone, que vivió en el siglo VI a.C. y como no le gustaba la letra sigma, la omitió en dos de sus poemas. Según el historiador romano Quinto Curcio Rufo, eso demuestra que el lipograma es el “artificio sistemático más antiguo de la literatura occidental”.

Trifiodoro, tres siglos más tarde, escribió su Odisea en varios volúmenes y el primero que no tenía la letra alfa, no había ninguna beta en el segundo, ni gama en el tercero y así.

El mejor ejemplo en inglés es la novela “Gadsby: campeón de la juventud” (1939), una historia de más de 50.000 palabras en la que la letra ‘e’ nunca aparece.

Un lipograma francés de 1969 es la novela de Georges Perec “El secuestro”, que tampoco contiene la letra ‘e’. La traducción a inglés tampoco la usa, a pesar de ser la letra más común en ambos idiomas.

Ralph Alpher, un estudiante de PhD de física, y su supervisor George Gamow, publicaron un estudio en 1948 sobre el Big Bang.

Como chiste, Gamow decidió añadir el nombre de su amigo, el eminente físico Hans Bethe, para que la fantástica lista de autores quedara Alpher, Bethe, Gamow.

Gamow hasta trató de convencer a otro científico que se llamaba Herman a que cambiara su nombre a Delter, para que el chiste fuera aún mejor, pero Herman no quiso.

A Alpher no le complació mucho la inclusión de Bethe en el estudio, pues pensó que la participación de otro físico eminente opacaría su contribución, dado que él era un mero estudiante.

No obstante, el trabajo fue publicado en “The Physical Review” y desde entonces se le conoce como el estudio Alpher-Bethe-Gamow o el estudio aß?.

El lenguaje chino no tiene un alfabeto, sino más bien un sistema de símbolos. A diferencia de un alfabeto -que representa sonidos- cada carácter chino tiene un significado único. No todas las palabras chinas se hace usando un solo carácter; muchas son hechas con una combinación de ellos.

Aunque los grandes diccionarios contienen más de 50.000 caracteres, uno necesita unos 2.000 a 3.000 para leer el diario.

Los profesionales chinos conocen entre 6.000 y 8.000 caracteres.

Los más antiguos reconocibles datan de hace 3.000 años y fueron descubiertos tallados en conchas de tortugas y huesos de ganado.

El chino escrito es el sistema más antiguo de escritura en uso continuo como lenguaje vivo.

El alfabeto azerí moderno tiene una letra que no se encuentra en ningún otro del mundo.

Es una ‘e’ de cabeza y mirando en la otra dirección llamada “schwa”, y representa un sonido de vocal débil o neutro.

La existencia de la schwa ha causado problemas en las comunicaciones azeríes en la última década, especialmente en internet, pues ningún teclado de computador estándar tiene la letra y, aunque constantemente se crean nuevas cosas, la creación de la letra en su versión virtual no ha sido una de ellas.

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QI es un programa de la BBC cuyo lema es que “todo es interesante”. Y sorprendente, pues a menudo descubrimos que lo que “todo el mundo sabe” es errado y que lo que no sabemos es fascinante.

Volveremos con QI el próximo fin de semana. Entre tanto, puedes visitar qi.com. La editorial Faber publica aplicaciones y libros de QI en inglés y la editorial Paidós, libros en español (“El pequeño gran libro de la ignorancia”).