El momento de otra redistribución

Durante años, la palabra redistribución de la riqueza o cualquier idea que se relacionara con ésta ha sido políticamente incorrecta, sobre todo en épocas electorales.

Pero la tozudez de la desigualdad social con el actual sistema económico y tributario, además de la estrechez en la que se mueve la clase media pese a la recuperación económica, han permitido al presidente Obama presentar un presupuesto que incluye cambios para distribuir el peso y los beneficios del Estado de otra manera.

Ese es el objetivo de la llamada economía de la clase media que beneficia a un buen número de familias latinas de ingresos medios o bajos. El proyecto de presupuesto tiende una mano a las familias con hijos, hace la educación algo más accesible, eleva la presión fiscal sobre los rendimientos del capital, que están muy por debajo de los del trabajo.

Obama quiere dar un empuje a una de las inversiones productivas más rentables: la construcción de infraestructuras con inversiones de $478,000 millones financiados con impuestos a los beneficios en el extranjero de las empresas, unas ganancias de $2 billones ahora fuera del país, para evitar su fiscalidad.