Ramón invade Alemania

Nueva película mexicana le da un giro fresco y ameno al tema de la inmigración
Ramón invade Alemania
'Buen día Ramón' se estrenó el viernes en todo el país./
Foto: Cortesía

@MarthaSarabiaLA

La inmigración pasa a segundo plano ante la amistad multigeneracional.

Así lo plantea la película “Buen día Ramón”, protagonizado por Krystian Ferrer, Ingeborg Schöner y Adriana Barraza, y que se estrenó el viernes.

“Me interesaba contar la historia de alguien que se niega a ser delincuente, de un joven que prefiere irse a Alemania a lo desconocido y que, pese a lo que le sucede, el cuate encuentra una amistad en una señora de 80 años de Alemania. Y también contar que esa generación más vieja de Alemania, que están solos y que tienen mucho amor que dar porque no tienen familia”, dijo Jorge Ramírez-Suárez, escritor, productor y director de este filme.

“Es mi experiencia personal de vivir en Alemania que me permite hacer esta película en ese país. Conocí a personajes similares a Ramón, que no son muchos pero hay inmigrantes mexicanos y latinos y conozco a personas de Alemania de la tercera edad y quise combinar esta historia de amistad de dos culturas, de dos naciones, de dos estilos de vida, de dos polos opuestos”, añadió.

A Ferrer, Ramírez-Suárez le ofreció el papel principal al mirarlo en “Sin nombre” y “Días de gracia”.

Para este joven, su primer protagónico le da más que nervios.

“[Siento] mucha responsabilidad y emoción sobre todo porque esta película va a aglomerar a lo mejor del cine mexicano. Ya lo hizo, [con] una buena taquilla. Aparte de que es una película que muy pocas veces vemos en México, y aquí, [es] muy comercial pero, al mismo tiempo, con una estética y manufactura increíble. Y eso se agradece como el público no los ha dicho”, agregó el actor de 19 años.

También agradeció al director por creer en su talento.

“He hecho de ‘mara’, un narcotraficante, de secuestrador… Como actor te empiezan a encasillar y la gente cree que es lo único que puedes hacer. Y los actores debemos de ser moldeables”, agregó.

En su papel como Ramón, Ferrer termina en el país europeo en busca de trabajo, que no puede encontrar en su natal Casablanca, Durango, México; y para ayudar económicamente a su familia.

Y para hacer un buen papel tuvo que aprender a bailar el pasito duranguense para las tres canciones que baila en la cinta y que fueron especialmente grabadas por la Banda Novillo