Luz, cámara…y qué cámara!

Profesión: Fotógrafa Vive en: Greenpoint Nació en: Harlem, hija de cubanos

Myrna Suárez junto a la majestuosa Polaroid 20x24. Se trata de una cámara instantánea de la que sólo quedan menos de 10 ejemplares.
Myrna Suárez junto a la majestuosa Polaroid 20x24. Se trata de una cámara instantánea de la que sólo quedan menos de 10 ejemplares.
Foto: Nafis Azad.

@SilSterinPensel

La cámara les resulta un poco extraña. Claro, hay únicamente siete Polaroid 20×24 en el mundo y una la maneja ella. Corre también por cuenta de Myrna la irónica tarea de ‘tranquilizar’ a quienes están del otro lado de ese fuelle gigante con forma de acordeón: Las actrices, actores y directores más talentosos.

“Es muy llamativa. Enorme, casi de mi altura, pesa 235 libras y después de un proceso lento donde ajustas la luz y las distancias sólo puedes sacar una o dos fotos”, explica esta artista quien, desde el 2011, ha retratado a más de 400 figuras como parte de un proyecto de la Film Society of Lincoln Center.

Sesiones memorables

“Me ha tocado desde ver a Pedro Almodóvar y Antonio Banderas bromeando como niños hasta tener una charla muy emotiva con Benicio del Toro hablando sobre su mamá que falleció cuando tenía nueve años”, recuerda.

Las poderosas fotografías que logra –la mayoría en blanco y negro- están a la vista del público en el Elinor Bunin Munroe Film Center en la calle 65 –en una sala de allí es donde toma las fotos- y en frente, en el teatro Walter Reade.

Su padre

Se llamaba Antonio, era de La Habana y conducía un autobús a lo largo de la Quinta Avenida. Pero su padre era, además, un amante de la fotografía: “Tenía un cuarto oscuro en el sótano de casa. Nos tomaba fotos a mi hermana y a mí, que somos mellizas y se pasaba horas desarrollando los negativos. Aún las tengo y me gusta ver cómo cambian de tono y color con el paso del tiempo”.

Creadora de su propio destino

Durante años trabajó en la industria de la música recorriendo el mundo con cantantes como Billy Joel y Mariah Carey. “Era parte de su Management Team”, señala, “y tenía un acceso enorme a los conciertos y las giras, así que siempre tomaba fotos. Viendo todo ese registro fotográfico, me di cuenta que en realidad yo quería ser fotógrafa y me dediqué a contárselo a quien lo quisiera oír y a los demás también”, agrega sonriendo.

Su primer trabajo se lo dió Wyclef Jean en el 2001.

“Me dicen que quieres echar fotos, bueno, ven para mi casa en Nueva Jersey que necesito unas para mi álbum”, recuerda que le dijo el artista.

Desde entonces no ha parado y esta cubana está dejando su huella, indeleble y bella, en el mundo del cine y el arte