El trabajo por cuenta propia le hizo empresario

Tomás Hernández, no soñaba con tener una compañía cuando era freelance y ofrecía servicios de tecnologías de la información. Hoy la tiene y planea su crecimiento

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El trabajo por cuenta propia le hizo empresario
Tomás Hernández, fundador de DBC Technologies
Foto: Gerardo Romo.

Tomás Hernández es empresario desde hace unos 11 años, cuando incorporó una empresa para canalizar los servicios y consultoría de tecnologías de la información que ofrecía como freelance, o trabajador por cuenta propia. Pero poco antes de dar este paso y tener formalmente un negocio, no había soñado con ser empresario.

Actualmente y gracias a un programa de formación en la escuela de negocios de la NYU, promovido por el Servicio de pequeños negocios de la ciudad (SBS) y Citi, está pensando en crecer.

Descendiente de puertorriqueños —criado en El Barrio en Nueva York—, este hombre de 59 años, dirige DBC Technologies y provee servicios a empresas constructoras, firmas de arquitectos y abogados, entre otras. Hoy está al frente de esta compañía, en la que trabajan cuatro personas, y a veces algunos freelances, porque su contable le sugirió que para proteger financiera y legalmente a su familia lo mejor poner en marcha una empresa.

Arquitecto de formación y experto en tecnología por interés y curiosidad personal, Hernández trabajó en una gran firma de arquitectura durante años pero cuando no le dieron la promoción que deseaba, la dirección global de tecnología, se fue a otra empresa en la que no duró mucho. De pronto, y tras años como empleado se encontró sin trabajo.

Era 2002 y empezó a trabajar solo. “Buscaba trabajo sin descanso, en pequeñas firmas de arquitectura, en casas, etc..” sus amigos le ayudaban con contactos.

Una vez que tuvo su empresa, y al cabo de un año empezó a hacer marketing, se le abrieron más puertas. “Poco a poco, la gente empezó a darme oportunidades, cada empresa era distinta y a veces tuve dudas de que pudiera hacer el trabajo. Aprendí mucho”, recuerda de esa época. Ahora está feliz porque la mayor parte de sus clientes le han llegado por recomendación de antiguos compañeros y otros clientes contentos con su trabajo.

En 2008 contrató a su primer empleado. “Y entonces empecé a sentirme como un empresario. Ya no tenía que hacer todo”.

Contratar al primer empleado le hizo sentirse bien pero admite que junto con “encontrar a los clientes”, es una de las cosas más difíciles. Necesito confiar en ellos, van a representar a la empresa, a mi, y yo no quiero microgestionar. Me interesa su ética de trabajo, que sean flexibles, que vistan adecuadamente…”, explica.

Hernández dice que paga buenos salarios y ofrece beneficios médicos, días de enfermedad y vacaciones.

El camino que ha recorrido no ha sido fácil. Entre otros motivos porque, como a muchos emprendedores, el acceso al capital fue difícil. “Ni el SBA (Small Business Administration, agencia federal de ayuda a pequeños negocios) ni los bancos, me daban una línea de crédito”. Cinco años después de tomar prestado de sus propios ahorros y usar sus tarjetas, Citi y Amex, se la proporcionaron .

Certificarse como empresa minoritaria en 2013 le abrió más puertas. “De repente empecé a recibir información sobre concursos”. Y además se le ofreció el curso, Strategic Steps for Growth, en la Universidad de Nueva York, que según Hernández es un mini MBA. “No es abstracto, son clases que te ayudan a ver cómo hacer crecer un negocio. Muy práctico”.

Su empresa, que ya cuenta con 20 clientes, tuvo equilibrio en las cuentas en el quinto año y tiene beneficios “no muchos, pero estamos en positivo”. Ahora, y con este programa de formación, dice que ha salido de un estado mental en el que solo pensaba en sobrevivir a otro en el que está dispuesto a elevar sus ingresos un 15% con los recursos que tiene.

“Quiero crecer sin hacer locuras o tomar muchos riesgos”. Hernández también piensa en su jubilación. Aún no ha hecho planes sobre qué hacer con su negocio pero sabe que no desea vender.

Eso es el futuro. De momento dice estar más feliz que nunca y disfrutando mientras provee a sus clientes con servicios, soluciona problemas y se adapta a nuevos negocios y nuevas tecnologías. “Estoy disfrutando”, asegura