Relaciones peligrosas

Preocupa aumento de violencia de género en las parejas jóvenes
Relaciones peligrosas
Según expertos, es importante que los jóvenes entiendan cómo identificar las señales de la violencia.
Foto: SHUTTERSTOCK

Con solo 16 años, Renata aprendió muy bien lo que es ser víctima de una relación violenta. Durante un año, su pareja —de la misma edad— la sometió a un vínculo del que tuvo que “salir corriendo”.

“Es una experiencia que no se la deseo absolutamente a nadie”, dijo la joven que hoy tiene 18 años y que por su protección pidió que no se diera su nombre real. “No me daba cuenta de lo controlador que era mi novio”.

Su historia se inició en 2013, cuando Renata cursaba el décimo grado y se hizo novia de un compañero. “Todo fue bien los primeros dos meses, pero de un momento a otro empezó a querer controlarme en cada cosa que hacía”, recuerda la adolescente con un tono de tristeza.

Ella admite que en un principio no se lo contó a nadie su padecimiento porque pensaba que ese trato era normal en una relación. “Un día me dio una cachetada porque no le contesté el celular y no me creyó que me había quedado sin batería”, contó a EL DIARIO.

A pesar de disculparse con ella, las escenas de celos del novio de Renata se hicieron más frecuentes. “Me insultaba, me decía cosas hirientes, se burlaba de mi sobrepeso y no quería que hablara con nadie”, confiesa la joven.

Finalmente, Renata decidió contarle a su madre lo que estaba ocurriendo. Fue ahí que tomó coraje y terminó con la relación, pero su vida se convirtió en una pesadilla. “El me amenazó con suicidarse, con hacerme daño. Me di cuenta que era un abusador. Nos mudamos de vecindario y fue así como logré cortar del todo con la relación”.

Lamentablemente, el de Renata no es un caso aislado.

Según el Estudio de Conductas de Riesgo entre Jóvenes (Youth Risk Behavior Survey, una encuesta llevada a cabo por el Departamento de Justicia a nivel nacional entre adolescentes de 9 a 12 grado), 1 de cada 10 estudiantes de escuela secundaria han reportado haber sufrido violencia física durante sus relaciones sentimentales el año pasado.

Y los adolescentes que han sido abusados físicamente son casi cuatro veces más proclives a haber tenido un intento de suicidio que los que no han sufrido una relación abusiva.

Lo que es tal vez más preocupante, es que aproximadamente el 81 por ciento de los padres no piensan que la violencia entre adolescentes sea un problema serio. Esto sin duda explica porqué a alguien como Renata le pudo haber parecido “normal” el tener que sufrir violencia física y verbal de parte de su pareja.

En respuesta a este problema, la Oficina del Alcalde de Prevención de la Violencia Doméstica (MODCV, por su sigla en inglés) está realizando entrenamientos de relaciones entre jóvenes en diferentes comunidades. Se trata de una serie de los talleres ofertados a través de un programa denominado Academia de Entrenamiento para la Relación Saludable de la Ciudad de Nueva York, que acude a diversas comunidades donde es requerida su presencia.

Como parte de esta serie de talleres, esta semana se realizó uno en Brooklyn con personal que trabaja con estudiantes en los centros comunitarios Hope Gardens y el Centro Beacon para Artes y Liderazgo, que integran la Coalición de Servicios para Familias Hispanas.

Diana Delgado, directora de dichos centros comunitarios, dijo a EL DIARIO que es importante que “los jóvenes entiendan cómo identificar las señales de la violencia”.

“Es beneficioso que los adolescentes entiendan cosas básicas, empezando por cómo desarrollar una relación saludable y siguiendo por cómo detectar todo lo relacionado a la violencia doméstica en general y a la violencia entre jóvenes en particular”, dijo Abdel Minem Mustafa, uno de los expertos que conduce los entrenamientos