No le temas al sarampión

Expertos sugieren a padres que se eduquen y que prevengan la enfermedad con medidas higiénicas y con la vacunación de sus hijos

@PedroFrisneda

Muchos padres en Estados Unidos se encuentran alarmados por el actual brote de sarampión que está afectando al país. Algunos están tan preocupados que han optado incluso por no enviar a sus hijos a la escuela para evitar que se contagien con la peligrosa enfermedad.

Los datos más recientes de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) indican que hay 170 personas en 17 estados y Washington D.C., contagiadas con sarampión.

Según reportes de las autoridades de salud, el brote del virus tuvo su epicentro en diciembre pasado en el parque de Disneyland, al sur de California, y se estima que la mayoría de los infectados son personas que no habían sido vacunadas.

Ante la preocupación que ha causado este brote, doctores y especialistas en enfermedades infecciosas le piden a los padres que no tengan temor, y que se eduquen sobre las formas como pueden prevenir la enfermedad.

Si bien se sugiere tomar medidas higiénicas como lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia, o mantenerse alejados de personas que estén enfermas, la medida de prevención más importante y eficaz es ponerse la vacuna.

La doctora Rebecca Madan, pediatra especializada en enfermedades infecciosas del Hospital de Niños de Montefiore, en El Bronx, aclara que las vacunas no son sólo importantes para proteger a los bebés, sino para toda la familia, incluyendo a los ancianos. Sin embargo, aún muchos padres se mantienen reacios a inmunizar a sus hijos por miedo a los efectos secundarios que, según ellos, pueden causar las inyecciones.

“Hemos visto en algunas comunidades donde hay personas que no se han vacunado, que el sarampión ha resurgido muy rápido. Y una vez que aparece se esparce muy fácilmente entre personas que no han sido vacunadas, y es muy difícil controlarlo“, indica la pediatra.

La doctora Madan afirma que las vacunas son seguras y que los beneficios que se obtienen de las mismas sobrepasan los riesgos que puedan acarrear. “Todas las vacunas han sido probadas ampliamente antes de ser usadas en niños”, enfatiza.

Los expertos creen que otra razón que motiva a algunos padres a no vacunar a sus hijos es el hecho de que, debido a que las inmunizaciones han sido tan efectivas en prevenir enfermedades transmisibles actualmente, a muchos se les ha olvidado qué tan peligrosas eran esas enfermedades en el pasado.

“El problema es que la gente ahora no está familiarizada con el peligro de la polio, la tos ferina o el sarampión como ocurría en la época de nuestros abuelos”, asegura la doctora Madan.

Los CDC recomiendan, en su calendario de inmunizaciones del 2015, que se pongan a los infantes todas las vacunas necesarias para prevenir una veintena de enfermedades infecciosas que, en muchos casos, pueden resultar mortales. La recomendación es para niños desde su nacimiento hasta los 18 años.

Las personas con mayor riesgo son los bebés que son demasiado pequeños para ser vacunados o adultos mayores de 20 años que nunca han sido inmunizados. Las personas con sistemas inmunes debilitados son particularmente vulnerables.

Los adultos nacidos antes de 1957 se consideran inmunes, ya que es probable que hayan contraído la enfermedad en la infancia antes de que la vacuna estuviese universalmente disponible.

Estados Unidos experimentó un número récord de casos de sarampión en 2014, con 644 casos en 27 estados según reportaron los CDC. Ese fue el mayor número de personas enfermas desde la eliminación del sarampión se documentó en 2000.

El sarampión es un virus agudo, altamente contagioso, que se transmite fácilmente a través del aire mediante pequeñas gotas (cuando alguien tose o estornuda).

  • Los síntomas: Las personas enfermas presentan fiebre, moqueo de la nariz, tos y enrojecimiento de los ojos. En el tercer o cuarto día se desarrolla una erupción en la cara, que luego se extiende al cuerpo incluyendo las palmas de las manos y las plantas de los pies.
  • Las complicaciones: Uno de cada tres pacientes desarrolla complicaciones, las cuales pueden ser graves y requerirán hospitalización, especialmente en los niños. Esto incluye neumonía, inflamación cerebral (encefalitis), diarrea y deshidratación.
  • Recomiendan las inmunizaciones: No existe un tratamiento específico para el sarampión y la única manera de prevenir la enfermedad es administrando la vacuna SPR (Sarampión, Paperas y Rubéola). Se requieren dos dosis de la misma.
  • Prevención: Si bien se sugiere tomar medidas higiénicascomo lavarse las manos con agua y jabón, con frecuencia o mantenerse alejados de personas que estén enfermas, la medida de prevención más importante es vacunarse.