Discriminación policial en Ferguson no es un caso aislado

Informe del Departamento de Justicia abre la puerta a nuevas reformas policiales
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Foto: Archivo/Aurelia Ventura / La Opinión

Washington, D.C..- La discriminación racial sigue latente en Ferguson, Missouri y otras ciudades de EEUU, donde con demasiada frecuencia la policía trata a los afroamericanos como sospechosos sin tener causa probable, y el reto ahora es poner en marcha reformas que acaben con la discriminación sistemática de las minorías.

En el caso de Ferguson, el Departamento de Justicia decidió no presentar cargos contra Darren Wilson, el policía blanco que disparó contra el joven afroamericano desarmado, Michael Brown, el 9 de agosto de 2014, causándole la muerte.

Pero también ofreció un mordaz informe sobre el Departamento de Policía de Ferguson, al que acusó de ensañarse injustamente con los afroamericanos, quienes desde hace tiempo desconfían de las autoridades.

Y razones no les faltan: el diagnóstico oficial sólo constató que ser negro en Ferguson aumenta las posibilidades de ser arrestado por la Policía -de forma antojadiza y a veces sin causa probable-, y de no contar con el debido proceso judicial.

El gobierno local tampoco se libró de culpa, ya que el informe señaló que éste ha usado a la policía prácticamente como un cajero automático para generar ingresos a través de multas por infracciones de tránsito sin fundamento, además de tolerar una cultura de brutalidad policial.

El Departamento de Justicia ha recetado una veintena de medidas correctivas para la policía local y los tribunales municipales, aunque se reserva el derecho a presentar una demanda si no se realizan las debidas reformas.

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Para Jeffrey Mittman, director ejecutivo de la Unión de Libertades Civiles (ACLU) en Missouri, los resultados de las sendas investigaciones federales sobre Ferguson son “intolerables” y deben servir como un llamado a la acción.

“No ocurre solo en Ferguson. En ciudades y pueblos en todo EEUU, las comunidades minoritarias están bajo asedio por sus propios departamentos de policía”, se quejó Mittman en un blog.

Aunque las leyes prohíben la discriminación racial y han desaparecido los rótulos de “Se admiten solo blancos”, los afroamericanos son víctimas de arrestos, multas y encarcelamiento injustificados, según Mittman.

De hecho, las afiliadas de ACLU han documentado casos de discriminación en estados como Connecticut, Illinois, Massachusetts, Minnesota, Nueva Jersey, Nueva York, y Pensilvania, entre otros.

El Departamento de Justicia confirmó a este diario que en los últimos cinco años fiscales, su División de Derechos Civiles ha iniciado más de 20 investigaciones sobre presuntos patrones de discriminación por parte de la policía en diversas ciudades de EEUU, más del doble que en los cinco años anteriores.

La agencia federal dijo que supervisa, en la actualidad, 14 acuerdos de reforma policial que ya están rindiendo buenos resultados en las comunidades afectadas.

El lunes pasado, un grupo de trabajo creado por el presidente Barack Obama para mejorar las prácticas policiales en el siglo 21, emitió una serie de recomendaciones para que la policía retome su misión de “proteger y servir” a la comunidad.