Responsabilidad con las familias latinoamericanas

Como latinos que vivimos en los Estados Unidos hay relativamente poco que podemos hacer directamente para transformar las políticas de nuestros países de origen
Responsabilidad con las familias latinoamericanas
Los congresistas latinos necesitan oír nuestra voz, la voz de la gente latina.
Foto: Archivo

En un par de semanas las familias de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, México, harán una gira de visitas en los Estados Unidos. Espero que nuestra comunidad les dé una bienvenida calurosa y haga todo lo posible para que sus voces sean escuchadas. Durante mucho los Estados Unidos ha hecho caso omiso de la violencia en México y las políticas estadounidenses que la han producido.

Pero los Estados Unidos ha sido muy activamente involucrado en el proyecto de privatizar el petróleo en México para que los inversionistas norteamericanos puedan apoderarse de aquel recurso. Tal vez es por eso que el gobierno de los Estados Unidos guarda un silencio profundo sobre el tema de los secuestros y violencia por lo largo y ancho del país vecino.

Debemos tomar en consideración el mercado para la droga en los Estados Unidos, que fue la causa principal de la subida de los carteles. También se debe examinar críticamente otras políticas como por ejemplo “la guerra en contra de la droga” auspiciada por el gobierno de los Estados Unidos, una política que fracasó en su intento de sofocar al narcotráfico pero en vez de eso, ha fortalecido el control que los carteles de narcotraficantes ejercen en México.

Debemos considerar de nuevo al asunto de la aprobación del Tratado de Libre Comercio Norteamericano (TLCAN) que les costó sus plazos de trabajo de millones de trabajadores en la agricultura mexicana, y, en combinación con la crisis financiera en México en 1994, con la devaluación repentina del peso mexicano, causó una ola de desocupación, in contexto en el cual los carteles pudieron reclutar mucha gente desesperada.

Como latinos que vivimos en los Estados Unidos hay relativamente poco que podemos hacer directamente para transformar las políticas de nuestros países de origen. Podemos llamar la atención a las injusticias. Lo más importante es que estamos en una posición de importancia para utilizar nuestra fuerza política para frenar las políticas estadounidenses que les hacen daño los países latinoamericanos.

Esta primavera el presidente le está pidiendo al Congreso para autorización de procesar rápidamente, sin posibilidad de debate y enmiendas, para negociar nuevos pactos de libre comercio. A esta petición de parte del presidente hay una oposición fuerte de parte del sector sindical y de algunos militantes de su propio Partido Demócrata. La voz de la agrupación de representantes latinos en el Congreso, conocido en inglés como “Hispanic Caucus”, debe escucharse muy claramente. Esto significa que los congresistas latinos necesitan oír nuestra voz, la voz de la gente latina.

Admiramos la acción del presidente y la bancada demócrata en el Congreso, en haber resistido con éxito el esfuerzo de los republicanos de borrar la orden ejecutiva sobre inmigración. También agradecemos mucho al presidente por su promesa que nadie que califica para DACA y DAPA se vaya a deportar mientras que se resuelva el caso traído a la corte por los republicanos.

Nuestra lucha para lograr la acción ejecutiva nos duró muchos años. Acordamos muy bien cuando el presidente negaba utilizar la acción ejecutiva y hasta decía que no tenía tal autoridad. Por lo tanto queda claro que la comunidad latina puede ejercer mucha influencia en este país. Sería un error de nuestra parte no prestar atención a cosas que afectan la vida y muerte de los pueblos de nuestros países de origen.