El ferozmente competitivo mundo de los concursos caninos

Laca para hacer el pelaje más brillante, tiza para blanquear un lomo negro. ¿Hasta dónde llegan los dueños para que sus perros luzcan despampanantes en las exhibiciones caninas?
El ferozmente competitivo mundo de los concursos caninos
Patas de caniche

Los concursos de perros están en la mira tras la muerte –aparentemente por envenenamiento– de un setter irlandés en Crufts, una de las más famosas exhibiciones internacionales en el mundo de las competencias caninas.

El perro, llamado Jagger, murió después de dejar la sede del concurso en Birmingham, en Reino Unido.

Sus dueños dicen que comió carne envenenada.

De momento no hay evidencias que sugieran que fue obra de un rival.

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Jeremy Bott, uno de los dueños de Jagger, dice que el envenenador pudo haber actuado impulsado por el odio o el resentimiento contra los perros o contra las exhibiciones caninas.

La organización de Crufts, por su parte, dice que nunca había tenido un caso de envenenamiento. Y Mike Gadsby, que participa con su caniche, dice que los dueños jamás irían tan lejos.

“Somos competitivos en la pista. No todos nos llevamos bien, pero hay mucha camaradería”, dice.

Sin embargo, Crufts ha recibido críticas con anterioridad. Un documental de la BBC de 2008 sugirió que algunos perros sufrían graves problemas porque se daba prioridad a la apariencia antes que a la salud a la hora de criar perros para las exhibiciones.

La polémica generó una queja del Club Kennel, la organización británica de criadores.

Pero a pesar de esa controversia, los participantes insisten en que en los concursos no ocurre nada inapropiado.

La mayoría de los dueños respetan el “juego limpio”, dice Liz Jay, quien posee un criadero y acude a Crufts cada año.

Se enorgullecen de las proezas de sus perros y quieren ganar, Jay lo compara con el sentimiento de un padre cuando su hijo pinta un cuadro y es seleccionado para un concurso.

Pero la “vena competitiva” ha sido reforzada en años recientes, dice Jay, y a veces las cosas van demasiado lejos.

Algunos dueños son más prepotentes, cuenta.

“Ocasionalmente lo vemos en los grandes concursos en los que exhibidores extranjeros enfrentan a tu perro con el suyo. Si tu perro se ve molesto, el suyo se verá mejor”.

Wendy Hines, una jueza canina, dice que algunos dueños se paran delante de los perros rivales para entorpecer la visión del juez.

Hines recuerda la experiencia de uno de sus colegas, conocido por preferir los perros de color blanco y negro, cuando participaba en una exhibición en Estados Unidos.

El juez le dio un premio a un perro blanco y negro. Varios días después, el jurado vio como el mismo perro ganaba otro concurso, solo que esta vez era gris y blanco.

Habían usado tintura para ganar la primera competición.

Muchos dicen que cada vez es más lo que está en juego debido a que hay más perros provenientes de todo el mundo participando en Crufts.

Sandy Vincent, secretaria del Club de Caniches, pone como ejemplo al ganador de la categoría caniche grande.

“El perro vino de Australia. Es como un caballo de carreras, mantenerlo requiere mucho tiempo y dinero. Así que uno se asegura que el suyo se vea deslumbrante”.

El Club Kennel, que organiza la exhibición Crufts, tiene reglas que prohíben el uso de ciertas sustancias.

Por ejemplo, no se puede utilizar laca para hacer más brillante el pelaje de los competidores ni tiza para blanquearlos.

A pasar de que ha habido reportes en los últimos años que indican que el Club Kennel ha relajado sus normas y que dejó de hacer verificaciones al azar, Caroline Kisko, secretaria de esta organización, dice que eso no es cierto.

“El Club Kennel considera que usar productos para alterar el color del pelo del perro es, en esencia, hacer trampa”.

“Si el color natural de un perro es negro y alguien lo tiñe o lo blanquea con tiza, eso no es justo para los otros participantes”, sostiene Kisko.

Pero otros opinan que no está mal utilizar productos y que mucha gente lo hace.

“Si lavas a un perro cambias la textura natural de su pelo”, dice Mike Gadsby, quien no ve cómo puede ser trampa usar productos “inocuos” como esprays, talco o tiza.

Pero no hay reglas que impidan esto en las exhibiciones de Estados Unidos.

“El mundo de los concursos caninos es muy diferente en Estados Unidos, allí les pagan a adiestradores profesionales. Nosotros exhibimos mascotas familiares, allí hay más dinero involucrado”, dice Kisko.

Tal vez por eso causó más impacto el caso del desafortunado Jagger.

La experta asegura que aunque es inevitable que haya algunas personas que no jueguen muy limpio, la enorme mayoría de los exhibidores se compromete a que no haya trampas y a que no se lastime a ningún perro.