Enseña a tu hijo a expresar su enojo saludablemente

Los pequeños no deben aprender a reprimir su enojo, sino a expresarlo y encauzarlo
Enseña a tu hijo a expresar su enojo saludablemente
Si los niños no saben manejar su enojo, puede traducirse en agresiones.
Foto: Thinkstock

El enojo es una emoción básica que sentimos todos, es normal y suele ser saludable. Sin embargo, cuando se pierde el control, el enojo se torna destructivo. En los niños, esto puede provocar problemas con su familia, sus compañeros y su rendimiento escolar. Al igual que otras emociones, el enojo llega acompañado de cambios fisiológicos, tanto la frecuencia cardíaca como la presión arterial pueden aumentar.

La manera natural de expresarlo consiste en responder con agresión, es la respuesta instintiva ante la percepción de amenazas físicas o verbales. Sin embargo, es importante enseñar a los niños, desde pequeños, formas saludables de controlar su enojo o ira.

En la primera infancia, comienzan a adquirir la capacidad de reprimir los impulsos de agresión física (como empujar, golpear, pellizcar, morder, gritar). En edad preescolar aprenden a identificar los estados emocionales básicos en ellos mismos y en los demás mediante el uso de la palabra.

Sin embargo, es frecuente ver niños que recurren a conductas de violencia física (arrojan juguetes, empujan o golpean a sus padres o compañeros), debido a que están aprendiendo a usar la palabra para expresar sus sentimientos.

A medida que crecen adquieren habilidades lingüísticas más complejas y empiezan a tener la capacidad para ponerse en el lugar del otro, desarrollan la empatía y llegan a comprender mejor el efecto que sus actos y palabras tienen sobre los demás. En los años más avanzados ya deberían saber expresar su enojo con palabras, no físicamente.

Los niños con dificultades para hablar o controlar sus impulsos suelen luchar para controlar su enojo y pueden responder mediante la fuerza física, gritos o negarse a seguir las normas escolares o familiares o a modificar sus hábitos, como suele suceder en un hospital.

La forma en que los padres responden a las situaciones emocionales, influye de manera significativa en el aprendizaje del niño a manejar sus propias emociones. Los niños están siempre aprendiendo a controlarse y necesitan una guía para expresar y dominar sus emociones y conductas correctamente. Quienes ganan habilidad para manejar el enojo de manera adecuada, pueden sobrellevar y adaptarse mejor al estrés; reducen además los problemas de conducta al fomentar el autocontrol, la confianza en sí mismos y buenas relaciones con los compañeros.

Los padres pueden estimular la adquisición de habilidades eficaces y favorables de la siguiente manera:

1. Ayudarlos a desarrollar la empatía: Por ejemplo, pregúntale a tu hijo: “¿Cómo piensas que puede sentirse Alex cuando le gritas y le quitas su juguete?” “¿Cómo te sentirías tú si Alex te hiciera lo mismo?”

2. Enseñarle que puede permitirse cualquier emoción, no cualquier comportamiento: Es decir, uno puede sentirse frustrado pero no por eso golpear, patear a otro para expresar lo que uno siente.

3. Pedirle que piense en actividades positivas, como hacer ejercicio, leer, escribir o escuchar música, actividades que le mantengan alejado de lo que le irrita, que le entusiasme y le lleve a participar regularmente de ellas.

Cada situación que lleva a tu hijo a afrontar sentimientos de enojo es una oportunidad de aprendizaje, por lo que cuando logre un buen manejo, hay que felicitarlo. En cambio, si no es así, hay que ayudarlo a encontrar opciones, aconsejarle hacer respiraciones profundas antes de reaccionar agresivamente.

¿Cómo saber si se necesita apoyo para manejar el enojo del niño? Si se observa que está presente todos los días e interfiere con su vida cotidiana y en la relación con la familia, lo recomendable es acudir con un profesional para recibir orientación.

Colaboración Fundación Teletón México

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