window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-network'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

¡Vive en el presente! Disfruta cada momento

Las preocupaciones pueden impedir que disfrutes tu vida

“Apenas llegue a casa, tengo que terminar de lavar la ropa y dejar lista la cena, así después puedo salir al mandado”.

Los quehaceres y preocupaciones diarias hacen que vivamos constantemente pensando en lo que haremos en el futuro, sin darnos cuenta que estamos perdiendo la oportunidad de disfrutar el momento presente.

“A todos nos pasa que vivimos 30 minutos adelantados en el futuro, más allá de la circunstancia presente que nos toque vivir”, indicó Steve Gilliland, autor de numerosos libros y miembro del Speaker Hall of Fame.

• No vivas tu vida 30 minutos adelantada al presente: Si no eres tú misma quien vive en el presente, ¿Quién va a hacerlo por ti? El motivador y conferencista compartió una experiencia personal.

“Un hombre mayor se me acercó después de una conferencia, tomó mi mano y me dijo que hubiese deseado escucharla años atrás. Cuando le pregunté el motivo me dijo que toda su vida había compartido desayunos, almuerzos y cenas con su familia, pero que siempre había estado pensando en otra cosa. A los 97 años, pudo ver que había vivido siempre adelantándose 30 minutos, en lugar de disfrutar el momento con sus seres queridos”, recordó.

? Es preferible reir que llorar. No abras el paraguas hasta que realmente comience a llover. Las preocupaciones restringen tu habilidad para pensar y actuar efectivamente y te hacen temer por algo que quizás nunca ocurra. La risa es lo opuesto. Cuando ries, estás viviendo y disfrutando completamente el momento.

• Nadie puede arruinarte el día, a menos que le des permiso. Hay cosas en la vida que pueden controlarse y cosas que no. Aprende a diferenciarlas. No podrás controlar tu pasado, o tus genes, pero sí puedes aceptar el hecho que toda la gente tiene problemas. Nunca olvides que no eres la única persona que sufre y que la vida no está personalmente atacándote a ti. No te tomes las desgracias de manera personal, porque podrías obsesionarte y convertirte en una mujer ansiosa y amargada por todo.

• Cura la enfermedad del destino. Vive más el hoy, menos el mañana y nunca el ayer. ¿Cómo? Recuérdate a ti misma que el ayer se fue para siempre, pero que siempre hay que lidiar con el presente, ¿por qué no disfrutarlo? ¿Y que ocurre si el mañana nunca llega?

El experto explica que existe una diferencia entre tener esperanzas y hacer planes para el futuro, y vivir en un mundo elusivo e irreal. ¿Si nunca llega el mañana, estarías satisfecha con la manera en que has vivido hoy?

“No importa cómo comienzas tu vida o cómo la terminas, aseguró Gilliland.

“La verdadera felicidad en la vida es la jornada en sí, así que disfruta el viaje”.

En esta nota

Bienestar
Contenido Patrocinado