Un aumento de sueldo para la ciudad

El contralor de Nueva York, Scott Stringer, dice que aumentar el salario mínimo a $15 la hora pondrá en el bolsillo de 1,5 millones de personas $10,000 más al año
Un aumento de sueldo para la ciudad
El contralor de la ciudad Scott Stringer en rueda de prensa defendiendo que una subida de $15 la hora beneficiará a la economía de la ciudad./Mariela Lombard

La subida salarial de $15 a la hora desde el actual mínimo de $8.75 “no es solo una causa de justicia social sino también un imperativo económico para nuestra ciudad”. Eso es lo que le dicen los números a Scott Stringer, el contralor de Nueva York, quien ayer presentó en la puerta de un McDonald´s en Brooklyn un informe económico que demuestra que este nuevo salario base elevará los que se cobran en la ciudad en $10,000 millones anuales.

Es un beneficio que notarán directamente 1,5 millones de trabajadores y que se reflejará de inmediato en las comunidades en las que residen por su mayor capacidad de consumo y la menor dependencia de la ayudas públicas que reciben.

Las cuentas de la contraloría se conocieron el día anterior a que se celebre en Nueva York, y más de 200 ciudades del resto del país, la que está prevista que sea una masiva manifestación de trabajadores que ganan bajos sueldos para reclamar $15 a la hora.

Según los cálculos de la oficina de Stringer, los condados de Queens y Brooklyn con más de 450,000 personas trabajando por el salario mínimo son los que más se beneficiarían de este aumento. En el Bronx y Manhattan recibirían aumentos unos 256,300 trabajadores y 237,100, respectivamente mientras que en Staten Island 52.800 personas verían mejorar su calidad de vida. Se estima que el promedio de incremento de ingresos rondaría los $10,000 por hogar.

El impacto positivo para la ciudad se traduciría en un gasto anual agregado en vivienda de $1,000 a $2,000 millones más, en alimentación subiría el consumo entre $300 y $600 millones y la industria del entretenimiento ingresaría unos $400 millones más por el mayor poder adquisitivo de los trabajadores.  Es decir, más actividad económica mientras que por otro lado, la ciudad se ahorraría entre $200 y $500 millones en cupones de comida y Medicaid además de recibir más ingresos por impuestos, unos $250 millones, derivados de los ingresos de estos trabajadores.

El salario mínimo en Nueva York está previsto que llegue a $9 el año que viene. En la Asamblea de Albany se presentó una propuesta para que subiera a $15 gradualmente en 2019 pero no ha salido aún adelante. Es con la subida que esta propuesta plantea con la que la contraloría ha hecho sus cuentas.

En el Congreso en Washington hay una propuesta de subir $10.10 que no ha sido apoyada por la mayoría republicana desde hace más de un año. Stringer lo considera “una verguenza nacional”.

Cobrar $15 como mínimo es “la herramienta más efectiva para atajar la desigualdad de ingresos en nuestra ciudad y no hay razones para retrasar el aumento”, explicaba ayer Stringer. Las proyecciones que maneja su oficina apuntan a que reduciría a casi la mitad el número de hogares donde los ingresos están entre $10,000 y $29,999 y crecerían los que cuentan con $30,000 hasta casi $40,000. Además habría más hogares que ganarían por encima de 60,000 e incluso 100,000 si varias personas trabajan en una misma familia y uno de ellos por encima del mínimo.

Coincidiendo con la mejora del mercado laboral, que aún tiene que poner una decisiva presión al alza en los salarios, grandes empresas como Walmart, Target, McDonalds y TJ Maxx han elevado modestamente el salario mínimo de sus trabajadores. Son empresas con millonarios beneficios que no tienen los pequeños empresarios que ven como una amenaza estas subidas de sueldos mínimos. Stringer eludió responder ayer cómo afectará esto a empresas con bajos márgentes de ganancias aunque dijo que hay que robustecer a los pequeños negocios y que no se puede enfrentar a los trabajadores con los dueños de pequeños negocios. Michael Kink,  director ejecutivo de Strong Economy for All, explicaba en el mismo acto que Stringer, que en Seattle se ha elevado el salario mínimo a $15 y esto ha supuesto una mejora para el crecimiento de los pequeños negocios por la ampliación de la base del consumo.

Preguntado sobre si los trabajadores de la ciudad van a cobrar $15 Stringer dijo que la diferencia es que la ciudad se sienta con sus trabajadores a negociar, en el caso de las grandes corporaciones “no hay negociaciones con los trabajadores”.

Stringer

“Nueva York es la mejor ciudad del mundo pero es muy cara y el salario queda como el más bajo del país”

 

Puentes

“Nuestros proveedores están viendo como la ayuda se pide por parte de más y más trabajadores a tiempo completo”, explicaba ayer Michelle Jackson, directora asociada del Human Services Council, que representa miles de organizaciones de ayuda  sin ánimo de lucro en la ciudad. Según Jackson, más personas están pidiendo ayuda con cuidado de hijos, formación y “vemos que están trabajando pero no marca la diferencia¨. Según cuenta Jackson, cuya organización apoya la marcha de hoy. “Los puentes que se han tendido desde la ayuda social a la clase media están rotos”, explicaba esta mujer que también aboga por un salario que saque de la pobreza a millones de trabajadores.