Muy chicos para fumar, pero no para sembrar tacabo

Muy chicos para fumar, pero no para sembrar tacabo
Foto: Suministrada por HRW

 

Aunque la edad legal para poder comprar una cajetilla de cigarros en Estados Unidos es de 18 años, niños de apenas 12 años —o incluso de menor edad si se trata de pequeñas haciendas—pueden trabajar en los campos tabacaleros durante una cantidad ilimitada de horas fuera del horario escolar, sin que ninguna disposición especial los proteja de la exposición a la nicotina.

Con frecuencia esos menores son vulnerables a la intoxicación aguda con nicotina, que se distingue por jaquecas, vómitos y mareos, causada por el contacto con las plantas de tabaco, según ha documentado Human Rigth Watch en el pasado.

El senador Richard Durbin, de Illinois, y el congresista David Cicilline de Rhode Island presentaron los proyectos de ley Children Don’t Belong in Tobacco Fields Act de manera simultánea en el Senado y la Cámara de Representantes, respectivamente para que se prohíba que menores de 18 años para trabajar en contacto directo con el tabaco. Las iniciativas cuentan con el apoyo de unas cincuenta organizaciones nacionales y estatales como la federación nacional de sindicatos AFL-CIO y Advocates for Children and Youth.

 

“Durante década hemos sabido que las compañías tabacaleras no tienen reparos para vender su su producto mortal para los jóvenes, pero la voluntad de las grandes tabacaleras para explotar a los niños con fines de lucro no se queda ahí , dijo Durbin en un comunicado. “Los niños  trabajadores  – algunos de tan sólo once o doce años – sufren los riesgo del tabaquismo y otros efectos sobre la salud todos los días que van a trabajar. Eso tiene que cambiar”.

 

“Los niños no deberían trabajar en labores que los enferman”, sostuvo Jo Becker, directora de defensa de los derechos del niño en Human Rights Watch. “La ley propuesta es una medida basada en el sentido común, que aspira a proteger a menores en EEUU de los riesgos de la exposición a la nicotina”.

Diversos estudios de salud han determinado que la exposición a nicotina durante la adolescencia provoca trastornos anímicos, déficit de atención y problemas cognitivos a largo plazo. Un boletín emitido en marzo por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos señala que los menores y adolescentes que manipulan tabaco “pueden ser más sensibles a la exposición a productos químicos, tener mayores probabilidades de padecer la enfermedad del tabaco verde [intoxicación por nicotina] y pueden experimentar efectos para la salud más serios que los adultos”.

En los últimos meses, importantes entidades en la industria tabacalera han adoptado nuevas políticas para que no haya presencia de niños en el cultivo del tabaco, incluyendo a Altria Group y Reynolds American, principales compañías tabacaleras estadounidenses, las cuales se comprometieron a prohibir a los agricultores con los que hacen negocios emplear a menores de 16 años.

Altria Group y Reynolds American producen algunas de las marcas de cigarrillos con mayores ventas del mundo, como Camel, Marlboro y Winston.

También dos de las principales asociaciones de productores de tabaco de EEUU adoptaron políticas similares contra el empleo de menores de 16 años en el cultivo de tabaco. Algunas empresas multinacionales, entre ellas Philip Morris International y Japan Tobacco International, ya cuentan con políticas sobre trabajo infantil que contempla protecciones más amplias que la legislación estadounidense.

 

SIDEBAR

Enfermos entre el trabajo y la nicotina

En una encuesta realizada en 2014 entre los “pequeños tabacaleros” HRW encontró dos tercios de ellos padecían vómitos, sensación de náusea, jaqueca y mareos mientras trabajan en las plantaciones de tabaco, los cuales son síntomas coincidentes de intoxicación aguda por nicotina. Muchos dijeron trabajar entre 50 y 60 horas por semana en condiciones de calor extremo, y estar expuestos constantemente a plaguicidas tóxicos.

 

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La presencia de menores se centra principalmente en  las  tabacaleras Carolina del Norte, Kentucky, Tennessee y Virginia, donde se produce el 90% del tabaco estadounidense