“No hay chavos”: somos insolventes

Jorge Viera analiza la situación financiera de Puerto Rico

Algunos lo han llamado “la gran tragedia boricua”. Puerto Rico tiene una población de solo 3.5 millones de habitantes y debe más de $73,000 millones. El gobierno dice que no hay dinero ni para una café. El haber pedido prestado por tantos años terminó acribillando a la economía puertorriqueña.

Pero esto ya se veía venir en febrero pasado con la degradación del crédito de la isla por parte de la casa acreditadora Moody’s, y que Standard & Poor’s también la clasificara como chatarra o de alto riesgo. Como es típico en el Caribe, muchos lo tomaron a broma y hasta camisetas se hicieron con el lema “Club Chatarra” y celebraban la degradación en tono de broma.

Pero cuando el pasado lunes a las 5 de la tarde, hora de San Juan, vieron al gobernador casi temblando y descolocado, muchos se dieron cuenta de que los gastos excesivos en los centros comerciales se acabaron y que la situación es más seria de lo que se pensaba.

Y usted se preguntará: “¿por qué llegamos a dónde llegamos?“. Bueno, uno de los puntos que más me llamó la atención es el desempleo, producto de la cantidad de generosos beneficios gubernamentales para personas desempleadas o elegibles para ayudas en la isla.

El sistema de beneficios sociales en Puerto Rico, que incluye ayudas financieras, seguros médicos y subsidios a utilidades como el agua y la electricidad, ha contribuido a que sólo un 40% de la población trabaje o busque trabajo, según el informe hecho por la economista Anne Krueger, exdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional (IMF), y otros dos economistas contratados por el gobierno de la isla para buscar soluciones a la crisis económica.

Otra de las razones más citadas para el estancamiento de la economía puertorriqueña ha sido el desmantelamiento de la sección 936 del Código de Rentas Internas, que daba incentivos tributarios a empresas estadounidenses de manufactura que invertían y operaban en Puerto Rico.

Los incentivos de la sección fueron gradualmente eliminados, y varias empresas cerraron sus centros de manufactura en la isla, contribuyendo al desempleo.

El desgobierno ha contribuido en gran medida a la crisis fiscal, según el reporte: “El gobierno central y las tres grandes empresas públicas –la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, la Autoridad de Energía Eléctrica y el Departamento de Transportación y Obras Públicas— han sido responsables de la mayor parte del aumento en la deuda pública”.

Debido a que somos un territorio y no un estado de la Unión Americana no podemos beneficiarnos de la ley de quiebras. ¿Qué hacer? Es la gran pregunta que parece no tener repuesta, porque las ideas hay que desarrollarlas con “chavos” (dinero) y como dice el gobernador, “chavos” es lo que no hay.